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OPINIÓN

¿Empresa criminal conjunta o R.I.C.O. Act?

EN BLANCO Y NEGRO

Sandra D.
Rodríguez Cotto

PERIODISTA
¿Cuál le aplica al Partido Nuevo Progresista a la luz del caso de Pierluisi, los arrestos recientes y los que faltan? Pierluisi lleva 51 arrestos en 15 meses comparados a 54 arrestos en 4 años bajo Pedro Rosselló González.

No lo pueden esconder, aunque lo intenten. El Súper PAC de Joseph Fuentes lo sacó del clóset político. Los esquemas corruptos de recaudación de fondos tocan las puertas de La Fortaleza porque se trata del “pana”. El amigo y recaudador principal de Pedro Pierluisi, pretendía dormir a la gente con eso de “Salvemos a Puerto Rico”. Desde que se declaró culpable hay dos preguntas claves que rondan en las mentes de muchas personas en estos días: ¿Es el Partido Nuevo Progresista (PNP) una empresa criminal continua? Y la otra: ¿Se le puede y se le debe aplicar un R.I.C.O. Act?

Lo de aplicar un R.I.C.O. Act al PNP no es nuevo. Uno de los primeros en hablarlo públicamente hace años fue el amigo periodista Luis Francisco Ojeda. Fue en una conversación que tuvimos al aire cuando su programa de radio estaba en todo su apogeo, y en medio del arresto de Víctor Fajardo, el entonces secretario de Educación.

Fajardo había dicho que la corrupción iba a continuar si se mantenían las estructuras corruptas del partido y del gobierno, y yo jamás olvido que Luis Francisco me dijo: “esto es como la mafia, hay que aplicarles un R.I.C.O. Act”. Mi respuesta entonces fue que al famoso mafioso Al Capone nunca lo pudieron arrestar por narcotráfico o por crimen organizado, sino por evasión fiscal.

La pregunta ahora, ante la luz de los arrestos recientes en el PNP y la admisión del esquema de violar la ley federal de campañas políticas para Pierluisi, es: ¿los investigan por evasión fiscal o les aplica un R.I.C.O. Act?

La ley federal de Organizaciones Corruptas e Influenciadas por Extorsión, como se le llama en español al R.I.C.O. Act, data de finales de los años 60 cuando el gobierno estadounidense se enfrentaba a la mafia y a las actuaciones delictivas y criminales de sindicatos y de organizaciones de crimen organizado.

Mientras que la definición de una “Empresa Criminal Continua”, aparece en tanto en la ley federal R.I.C.O. y en la ley estatal de Sustancias Controladas. En esta última se define como: “cualquier acto, amenaza u omisión que constituya delito grave o su tentativa cometida por cualesquiera dos (2) o más personas, sociedad, corporación, asociación o cualquier unión o grupo de personas asociadas u otra entidad jurídica o de facto”…

En el PNP llevan más de 10 años violando las leyes y con decenas de funcionarios, políticos y contratistas arrestados. Eso nada más, los expone. Cabe precisar que la única persona que no titubea y se atreve a llamar al PNP como una Empresa Criminal Continua es el ambientalista y excandidato independiente a la gobernación, Eliezer Molina. Siempre los llama así en sus vídeos, y yo creo que hay que prestarle atención. Vamos a los hechos.

Esta semana en una conferencia de prensa el jefe de la Fiscalía Federal, Stephen Muldrow, dijo que hay 51 personas vinculadas al gobierno que han sido acusadas por corrupción desde noviembre del 2020 al presente. Este hecho no ha sido analizado con profundidad. Para mí fue una declaración tan o más contundente que aquella que dijo el exfiscal federal Guillermo Gil cuando sentenció en el 2000 que “la corrupción tiene nombre y apellido: se llama Partido Nuevo Progresista”.

Hasta ahora el gobierno lleva 51 arrestos, pero como dice el abogado y escritor Daniel Nina: “en el cuatrienio de Pedro Roselló de 1996 al 2000, Fiscalía Federal acusó a un total de 54 personas vinculadas al gobierno. En otras palabras, lo que un gobernante hizo en corrupción en 48 meses, Pierluisi lo ha logrado en 15 meses”.

¿Respondió a eso Pierluisi? No. Sólo dijo que se sentía “dolido” por su amigo Joseph Fuentes. No reconoció a los otros “amigos” miembros del Súper PAC. Tampoco se desvinculó de ese esquema de recaudar fondos de forma paralela, escondiendo su origen. Eso es ilegal, pero parece que para el gobernador, y para los candidatos, el fin justifica los medios.

Cuando una cuestiona estas cosas, rápido atacan diciendo que una es anti-estadista o salen los del PNP a intentar defenderse diciendo que los populares son peores. La historia está ahí. De hecho, hace tres semanas en este mismo espacio detallamos que el Partido Popular Democrático está “en intensivo” con 15 problemas simultáneos de corrupción. ¿Qué cuál es más corrupto? Los dos partidos que nos han gobernado son iguales.

No podemos obviar que la corrupción rampante que ahoga y asfixia a ambos partidos no destruye a todos como pueblo. Es como hace el narcotráfico. Ahora mismo el gobierno del PNP no ha hecho nada para aclarar, por ejemplo, sus vínculos con dos narcotraficantes. El primero es el narco canadiense Connor Vincent D’Monte, que estuvo en la rueda de prensa en La Fortaleza y el segundo es Jaime Serrano Cardona, el que se pasea con contratos en Agricultura y el secretario lo protege. Debe haber más casos así. Ambos casos los hemos revelado en este medio ¡Ey! Boricua. ¿Qué pasa que nadie se escandaliza?

Por cada corrupto que roba, es menos dinero para la gente. Son menos servicios, son peores escuelas, es una Universidad de Puerto Rico destruida. Es negarle ayuda a niños, mujeres y viejos maltratados. Es tener niños en vagones cogiendo clases, mientras los aportadores y los políticos negocian con qué playa se quedan y qué mogote van a rellenar. Pero cuando venga el huracán, el tornado o la inundación, el ciudadano, sea popular, independentista o penepé, es el que se fastidia con jota. Ya es hora de que esto se vea como lo que es.

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