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Cortejo fúnebre de Isabel II sale del palacio real en Edimburgo

Esta tarde se instalará la capilla ardiente para que los británicos puedan dar el último adiós a la reina

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A ambos lados de la avenida Royal Mile, miles de personas sacaban fotografías con sus teléfonos móviles pero nadie aplaudía.  (EFE)

Edimburgo (Reino Unido), 12 de septiembre (EFE) – El cortejo fúnebre con los restos de la reina Isabel II salió este lunes del palacio real de Holyroodhouse, en Edimburgo, hasta la catedral de St. Giles, donde el ataúd permanecerá hasta que mañana, martes, sea llevado a Londres, de cara al funeral de Estado el día 19 en la Abadía de Westminster. 

Por detrás del féretro, cubierto con el estandarte real de Escocia y una corona de flores, van a pie el rey Carlos III, la princesa Ana; el duque de York, Andrés, y el conde de Wessex, Eduardo, los cuatro hijos de Isabel II y el duque de Edimburgo, en un ambiente de respetuoso silencio de la gente congregada en el lugar. 

El coche fúnebre, que avanza detrás de dos policías montados a caballo, va flanqueado por guardias del Regimiento de Escocia, con sus faldas tartán y sus boinas escocesas. 

Por detrás de los cuatro hijos de la reina, camina el vicealmirante Tim Laurence, marido de la princesa Ana.  

El rey lleva uniforme ceremonial con rango de mariscal de campo, mientras que la princesa Ana viste su uniforme de almirante, el príncipe Andrés chaqué con sus medallas y condecoraciones, en tanto que el príncipe Eduardo viste uniforme de coronel honorario. 

Más atrás viajan en el coche real la reina consorte, Camila, y la condesa de Wessex, Sofía, esposa del príncipe Eduardo.  

A la salida del palacio, se escuchó el sonido de una gaita mientras el ataúd era colocado en el coche fúnebre. 

La corona, en la que predomina el color blanco, está formada por fresias blancas, crisantemos, brezos, cardos, romero, flores de hebe y de pitosporo. 

A ambos lados de la avenida Royal Mile, por donde transita el cortejo, miles de personas, que desde muy temprano ocuparon sus lugares detrás de las barreras levantadas por la policía, sacaban fotografías con sus teléfonos móviles pero nadie aplaudía.  

En St. Giles, un templo de estilo gótico que se erige en el casco histórico de Edimburgo, se instalará esta tarde la capilla ardiente para que los británicos puedan dar el último adiós a la reina. 

Antes, se celebrará un servicio religioso con la presencia de miembros de la familia real.

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