Congresistas urgen la liberación de recursos para evitar una crisis hídrica
Por María León
Tucson (EE.UU.) (EFE) – La congelación de fondos federales por parte de la Administración de Donald Trump para la conservación del río Colorado, afectado por las sequías, pone en riesgo la supervivencia del afluente y los acuerdos sobre la distribución del agua entre estados del suroeste de EE.UU. y México.
«El presidente Trump está provocando un verdadero caos», dijo a EFE Sandy Bahr, directora de Sierra Club del Departamento del Gran Cañón en Arizona, sobre el freno del republicano a $4,000 millones aprobados por el Congreso para la preservación del agua del río.
La activista explicó que las repercusiones a corto y largo plazo amenazan las medidas implementadas durante años para mantener los niveles de agua saludables «en un río sumamente estresado por la sequía».
Esta cuenca sustenta a 40 millones de personas y más de 2.2 millones de hectáreas de tierras agrícolas en siete estados, además de proporcionar agua a más de una docena de tribus indígenas.
«Existen acuerdos implementados que indican que cuando el nivel del agua del río Colorado llega a cierto punto, se activa un protocolo para que los estados disminuyan su consumo», explicó Bahr.
Los fondos congelados financian la asistencia a granjeros, permitiéndoles sobrevivir sin sembrar o cultivando productos de menor consumo de agua.
Entre las iniciativas más afectadas está el Programa de Eficiencia y Conservación del Sistema de la Parte Baja del Río Colorado, que contribuye al almacenamiento de agua en el lago Mead, el embalse más grande de EE.UU. en capacidad.
En los últimos dos años, el programa ha inyectado 1.2 millones de metros cúbicos de agua al lago, incrementando su nivel en nueve pies (2.7 metros).
El Mead, ubicado entre Nevada y Arizona, fue creado con la construcción de la presa Hoover en la década de 1930 y es una fuente crucial de agua para millones de personas en Nevada, Arizona, California y México.
Gracias a este esfuerzo, se logró un histórico acuerdo entre estos tres estados para reducir en al menos 3.7 millones de metros cúbicos el consumo de agua hasta 2026.
El río Colorado también es una fuente clave de energía hidroeléctrica y un santuario de flora y fauna.
Este afluente, con una longitud de 1,450 millas (2,333 kilómetros), abastece al oeste de EE.UU. y también surte de agua a ciudades y granjas en el norte de México.
Años de sobreexplotación, junto con el calentamiento global y la constante sequía, han reducido drásticamente su caudal en la última década.
Bahr advierte que los niveles de agua podrían bajar drásticamente, obligando a implementar recortes de consumo.
El año pasado, el Departamento del Interior de EE.UU. anunció que, para 2025, Arizona enfrentará una reducción del 18% en la cantidad de agua que recibe del río, mientras que el resto de los estados sufrirá un recorte del 7% y México del 5%.
Arizona, California y Nevada han implementado varios programas financiados por el gobierno federal para mitigar el impacto, pero el acuerdo vence en 2026.
«Esta congelación de fondos llega en el peor momento, cuando los estados se están preparando para renegociar el acuerdo de conservación que finaliza a finales del próximo año. Como en muchas otras cosas, la Administración Trump está inyectando caos, lo que sin duda impactará las negociaciones», afirmó la ecologista.
«Creo que el principal obstáculo en estas negociaciones será la falta de confianza de los estados hacia la Administración Trump, que parece no estar interesada en preservar el medioambiente», añadió.
Otra preocupación son los despidos masivos en el Gobierno de Trump.
«No sabemos cuánta gente quedará al final ni cuántos de ellos estarán realmente capacitados para llevar a cabo negociaciones tan importantes, de las cuales depende el futuro de millones de personas», indicó Bahr.
Congresistas y senadores de varios de los estados afectados, entre ellos Arizona, California y Nevada, han enviado cartas al Departamento del Interior, instando a la liberación inmediata de los fondos.
En una misiva, los senadores Alex Padilla (California), Catherine Cortez Masto y Jacky Rosen (Nevada), y Rubén Gallego (Arizona) enfatizaron que este programa de conservación ha sido fundamental para incrementar la eficiencia en el uso del agua y evitar niveles críticos que amenacen la distribución del recurso y la producción de energía.