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COVID-19

Inflación, problemas de suministro y ómicron frenan la economía europea

La Comisión Europea, sin embargo, no teme que tengan un impacto importante sobre la recuperación y apunta a un crecimiento del PIB en 2022 del 4%

(Foto: EFE/Justin Lane/Archivo)

Bruselas, 10 de febrero de 2022 (EFE) – La inflación, los problemas globales de suministro y la propagación de la variante ómicron del coronavirus están ralentizando la economía de la Unión Europea, pero la Comisión Europea no teme que tengan un impacto importante sobre la recuperación y apunta a un crecimiento del PIB en 2022 del 4%.

La rebaja en el crecimiento económico del bloque y de la eurozona recogida en las Previsiones de Invierno de Bruselas se explican por estos tres factores, que además se han “intensificado” en los últimos meses y han derivado en una ralentización más fuerte de lo esperado.

“Los problemas de oferta han crecido y los precios energéticos siguen siendo muy altos. Esto ha hecho mella en la producción industrial y ha empujado a la inflación por encima de las expectativas”, explicó en una rueda de prensa el comisario de Economía, Paolo Gentiloni.

Por el lado del suministro, los principales “cuellos de botella” están relacionados con la escasez de semiconductores y algunas metales básicos y el Ejecutivo comunitario cuenta con que esta situación se prolongue hasta “al menos” la primera mitad del año.

No obstante, la Comisión Europea cree que estos lastres no harán descarrillar la recuperación puesto que irán desapareciendo gradualmente con el paso de los meses y especialmente en la última fase del año.

“Se espera que el crecimiento vuelva a una senda de expansión sólida cuando se supere la ola de infecciones, las condiciones de la oferta se normalicen gradualmente y las presiones inflacionistas se moderen”, enfatizó.

El resultado de esta balanza de factores a favor y en contra es un crecimiento del PIB de la eurozona y de la UE del 4% este año, tres décimas menos que lo que Bruselas estimaba en noviembre del año pasado.

El ritmo de la expansión será menor en 2023, año en el que la economía del bloque comunitario aumente un 2.8%, mientras que la de los socios de la moneda común se incrementará un 2.7%.

Con respecto al comportamiento de los socios europeos, Malta será el país que más crezca en 2022 con una expansión de su PIB del 6%, seguido de España (5.6%), Polonia, Irlanda y Portugal (5.5%) y Eslovaquia y Hungría (5%).

Las economías de Alemania y Francia, las dos mayores de todo el bloque, aumentarán un 3.6%, mientras que el PIB italiano se incrementará un 4.1% al cierre de este año, siempre según las previsiones de la Comisión.

PRECIOS ELEVADOS HASTA OCTUBRE

Las estimaciones de los servicios económicos del Ejecutivo comunitario recogen también una importante revisión al alza de la inflación esperada para 2022: frente al 2.2% y el 2.5% que esperaba en otoño para la eurozona y la UE, Bruselas pronostica ahora un 3.5% y un 3.9%, respectivamente.

Tras reconocer la importancia del aumento de los precios, Gentiloni señaló que las previsiones apuntan que la inflación “se mantendrá alta” hasta el tercer trimestre de 2022 y después bajará “a medida que se moderan los precios de la energía y se resuelven los cuellos de botella” en el suministro.

En efecto, los cálculos del Ejecutivo comunitario pronostican una caída de unos dos puntos porcentuales en 2023, cuando la inflación media se situará en el 1.7% en la zona euro y en el 1.9% en el conjunto del bloque.

“Nuestra expectativa para 2023 es que la inflación esté por debajo del 2% (el objetivo de estabilidad de precios de la UE). Eso serían muy buenas noticias”, expresó el responsable de la cartera de Economía de la Comisión Europea.

Gentiloni subrayó además que por el momento no se perciben “efectos de segunda ronda” derivados de la elevada inflación, es decir, que el alza de los precios por la energía y los problemas de oferta se esté trasladando a los salarios.

“La inflación afecta sin duda al coste de vida, pero hasta ahora no vemos presiones sobre el crecimiento de los salarios en los datos o en los resultados de las negociaciones salariales. La indexación no es tan importante como lo era hace algunos años”, defendió.

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