Inspirada en aquel mensaje histórico de Martin Luther King en su día
Por Sandra Rodríguez Cotto
Periodista
Inspirada en aquel discurso del mártir Martin Luther King digo… Hoy no me detengo ante la sombra del desánimo. Aunque caminamos por un valle de desafíos, sigo teniendo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el alma de nuestra isla y en la fuerza de nuestra gente.
Yo tengo un sueño de que un día Puerto Rico se levante y viva el verdadero significado de su honor. Sueño con el día en que la corrupción deje de ser el lastre de nuestra esperanza; que el grito de “justicia” no se pierda en oficinas cerradas, sino que veamos a los corruptos tras las rejas, rindiendo cuentas ante el pueblo que juraron servir.
Tengo un sueño de que la honestidad vuelva a ser nuestra moneda de mayor valor. Que en cada rincón de nuestras montañas y en cada calle de nuestras ciudades y costas, la integridad sea más admirada que el poder malhabido.
Sueño con lo que hago y soy, una prensa libre de hipocresía y de “payola”, donde la verdad no tiene precio. Por eso sueño y trabajo para que el periodismo independiente encuentre el terreno fértil que merece. Sueño con un país donde se respete la diversidad de opiniones y donde el debate sea un puente, no una muralla. Que cese el insulto cobarde hacia nuestras mujeres periodistas y que el respeto sea el lenguaje de nuestra democracia.
Yo tengo un sueño hoy de que nuestras calles sean seguras para ellas. Que la violencia contra la mujer sea un recuerdo amargo del pasado y que cada niña crezca sabiendo que su vida es sagrada.
Sueño con una nación que no abandone a sus raíces ni a su futuro. Que nuestros viejos no caminen en soledad y que nuestros niños nunca conozcan el dolor del maltrato, sino el refugio de un abrazo.
Tengo un sueño de que volvamos a la esencia de nuestra humanidad. Que cuando alguien tenga hambre, nuestra mano sea su sustento. Que cuando tenga sed, seamos su fuente. Que cuando me sienta sola, nunca encuentre el abandono, sino una comunidad que le diga: “No estás sola”.
Esta es nuestra esperanza. Con fe podremos esculpir, de la montaña de la injusticia, una piedra de esperanza. Con esta fe podremos transformar las notas discordantes de nuestra política en una hermosa sinfonía de hermandad.
¡Que repique la campana de la integridad desde el Morro hasta la Cordillera Central! Y cuando esto suceda, podremos unir nuestras manos y cantar con una sola voz: “¡Al fin libres de la sombra, al fin honestos, gracias al cielo, somos un pueblo nuevo!”
(Puede ser una sorpresa para muchos, pero el Dr. Martin Luther King Jr. visitó Puerto Rico al menos tres veces durante su vida: en 1960, 1962 y 1965. Desarrolló un vínculo especial con la isla, sus universidades, sus comunidades religiosas e incluso con nuestros héroes deportivos.)





