Revive la Música ha entregado cerca de 3,200 instrumentos a escuelas y organizaciones de 59 municipios
SAN JUAN, Puerto Rico
La educación artística puede convertirse en una razón para que niños, jóvenes y sus familias permanezcan en Puerto Rico. Esa realidad, visible en comunidades afectadas por terremotos, pérdida de población y limitaciones económicas, enmarca los 20 años de Revive la Música, un programa que ha distribuido cerca de 3,200 instrumentos entre escuelas y organizaciones sin fines de lucro de 59 municipios.
La iniciativa es producto de una alianza entre la Fundación Banco Popular y la Fundación Luis A. Ferré. En dos décadas ha alcanzado a más de 200 escuelas y organizaciones, al facilitar instrumentos que muchos programas educativos y familias no podrían costear.
Beatriz M. Polhamus López, directora ejecutiva de la Fundación Banco Popular, explicó que la continuidad del proyecto demuestra el valor de sostener una colaboración con objetivos comunes.
Para Polhamus López, la confianza, el respeto y un norte compartido han permitido que la iniciativa madure y se convierta en la base de un programa más amplio de desarrollo de talento musical.
El modelo acompaña a los participantes desde su primer contacto con un instrumento hasta etapas más avanzadas de formación. La Fundación Banco Popular también desarrolla el internado Aceleración Musical, que reúne a estudiantes recomendados por sus maestros para una semana intensiva de talleres, clases magistrales y presentaciones. Entre los talentos que han pasado por iniciativas musicales de la fundación figuran Sebastián Torres, Julito Gastón y Paola Rivera.
“Veinte años no es poca cosa. No hay muchos programas o proyectos que puedan decir que nacen y se sostienen a través de una colaboración por 20 años”
Beatriz M. Polhamus López
Polhamus López destacó que el impacto no se limita a quienes escogen la música como profesión. La práctica musical desarrolla disciplina, constancia, capacidad para trabajar en equipo y la responsabilidad de saber cuándo asumir un papel principal y cuándo apoyar al conjunto.
Mariela Jorge, líder del área de Desarrollo del Museo de Arte de Ponce, señaló que la Fundación Luis A. Ferré participa en Revive la Música como parte de la visión de su fundador, Luis A. Ferré, quien fue músico y defendió el poder transformador de las artes.
“Él entendía que una persona con un instrumento en sus manos tenía muchas posibilidades de tener éxito y de avanzar en su vida”, expresó Jorge. Añadió que la iniciativa representa uno de los proyectos que más orgullo genera dentro de la fundación.
La cultura como razón para quedarse
El vínculo entre la educación artística y la permanencia en Puerto Rico se observa con particular fuerza en el sur. Hiram López Méndez, maestro de cuerdas pulsadas de la Escuela Libre de Música Ernesto Ramos Antonini de Yauco, explicó que su plantel atiende estudiantes de Yauco, Guánica, Guayanilla, Peñuelas y otros municipios golpeados por los terremotos.

La escuela perdió el edificio que albergaba sus especialidades de música, teatro, ballet y artes visuales. Aun así, el programa continúa ofreciendo formación a jóvenes que audicionan para combinar sus estudios académicos con las disciplinas artísticas.
López Méndez relató que algunas familias con la posibilidad de mudarse han decidido esperar a que sus hijos terminen la escuela porque reconocen que difícilmente encontrarán en otro lugar la misma educación cultural. “La educación cultural y la educación artística, en un sitio como Puerto Rico, que exporta talento artístico al mundo entero, es un buen ejercicio para proteger la población y lograr que la gente no se vaya”, sostuvo.
El maestro recibió tres guitarras y un cuatro para sus clases grupales. Explicó que la falta de instrumentos limita la enseñanza, sobre todo cuando varios bajistas, cuatristas y guitarristas practican simultáneamente y una sola guitarra amplificada debe compartirse.
Entre los músicos formados en la escuela mencionó a Xavier Cintrón. También señaló que nueve estudiantes han recibido becas vinculadas a Berklee y que tres de ellos se trasladaron a Boston para continuar sus estudios.
Pertenencia, disciplina y oportunidades
Emily Reyes Reyes, maestra de música de la Escuela Pepita Arenas de Caguas, lleva 12 años colaborando con programas de la Fundación Banco Popular. El plantel elemental cuenta con una orquesta de cuerdas integrada por estudiantes de cuarto y quinto grado que aprenden violín, viola, violonchelo y contrabajo.
Reyes Reyes describió la música como una herramienta de “rescate social y socioemocional”. Explicó que algunos estudiantes llegan a estos espacios sin reconocer sus propias capacidades y descubren que pueden destacarse mediante un instrumento.

“Se les da sentido de pertenencia a la escuela, respeto, responsabilidad y la oportunidad de trabajar en equipo”, indicó. La educadora ha visto a antiguos alumnos continuar sus estudios, regresar como practicantes y convertirse luego en maestros de música dentro del sistema público.
La donación recibida por la escuela incluyó un estuche para contrabajo, violonchelos, arcos y cuerdas. Algunos de esos materiales permitirán adaptar los instrumentos al tamaño de estudiantes más pequeños y mantener en uso equipos previamente donados.
En Culebra, el alcance del programa se refleja en Música para Culebra, iniciativa de la Fundación de Culebra que comenzó hace una década. José “Joey” Salas explicó que el proyecto surgió tras una conversación con Luz Rivera Cantwell, líder comunitaria y directora de la Fundación de Culebra, sobre la tradición local de bandas de acero y la necesidad de recuperar oportunidades musicales para la juventud.
El programa atiende actualmente a 82 estudiantes después del horario escolar, una cifra significativa en una isla donde Salas estima que viven entre 160 y 170 jóvenes en edad escolar. Con apoyo de Revive la Música, la organización recibió dos barriles de bomba y plena y un teclado.
“Estos no son solamente instrumentos de bomba y plena; son instrumentos de formación de jóvenes”, afirmó Salas. “Aprenden la disciplina que se requiere para tocar música y disfrutan el resultado después de horas de práctica. Son las mismas destrezas que necesitan para tener éxito en la vida”.
Después de 20 años, Revive la Música muestra un impacto que supera la cantidad de instrumentos entregados. Su alcance se mide también en programas que permanecen abiertos, estudiantes que encuentran un lugar dentro de sus escuelas, familias que deciden quedarse en sus comunidades y músicos que avanzan hacia estudios y carreras profesionales.




