El alza solicitada llevaría el kilovatio-hora a más de 29 centavos y añadiría unos $192 anuales a la factura de un hogar promedio, justo al inicio de la temporada de huracanes
La Asociación de Energía Solar y Almacenamiento de Puerto Rico (SESA) y Solar United Neighbors (SUN) señalaron este lunes que la energía solar con almacenamiento ofrece a hogares y comercios protección frente a los aumentos en los costos de electricidad, luego de que se solicitara un nuevo incremento en la tarifa eléctrica vinculado al alza en el precio del crudo por la guerra en Irán.
El aumento llevaría la tarifa a más de 29 centavos por kilovatio-hora. Para un hogar que consume alrededor de 800 kWh mensuales, la factura subiría de aproximadamente $218 a más de $234 al mes, unos $192 adicionales al año.
«Hay un dato que nadie puede evadir: el costo del combustible siempre sube. Y cada vez que sube, los consumidores terminan absorbiendo el impacto. Pero con energía solar las familias y comercios pueden producir su propia electricidad, controlando sus facturas y protegiéndose contra aumentos», expresó Javier Rúa-Jovet, director de Política Pública de SESA.
Rúa-Jovet advirtió que la coincidencia del aumento con el inicio de la temporada de huracanes agrava la situación. «Las familias podrían enfrentar simultáneamente facturas más altas y el riesgo de interrupciones prolongadas del servicio eléctrico. De ahí la importancia de protegerse hoy vía autogeneración solar», añadió.
Las organizaciones destacaron que el apagón de la semana pasada evidenció el papel que desempeñan los sistemas solares con baterías para fortalecer el sistema eléctrico. A través de programas de plantas virtuales, cerca de 100,000 hogares con sistemas solares y baterías comparten energía almacenada durante periodos de alta demanda, ayudando a reducir la presión sobre la red en momentos críticos. Puerto Rico cuenta con la primera central eléctrica virtual de América Latina y el Caribe.
David Ortiz, director de SUN en Puerto Rico, resaltó que miles de familias han dejado de ser únicamente consumidoras de energía para convertirse en contribuyentes activas a la resiliencia de sus comunidades. «Cada hogar que fortalece su capacidad de respuesta ante interrupciones del servicio ayuda también a fortalecer la resiliencia colectiva y la estabilidad de la red eléctrica», sostuvo.





