Esta enfermedad cutánea, común en perros y gatos, puede controlarse eficazmente si se detecta y trata a tiempo
La sarna es una de las afecciones dermatológicas más frecuentes en mascotas, especialmente en perros y gatos de cualquier raza o edad. Altamente contagiosa, esta condición es causada por diferentes especies de ácaros microscópicos que invaden la piel del animal, provocando un cuadro clínico que incluye picazón intensa, ardor, enrojecimiento, inflamación, pérdida de pelo y lesiones con costras, que pueden derivar en infecciones secundarias.
Además del impacto físico, la sarna puede generar ansiedad, estrés y cambios en el comportamiento de la mascota, como irritabilidad, retraimiento, pérdida de apetito o agresividad, producto del malestar constante.
Existen distintos tipos de sarna, siendo los más comunes:
• Sarna sarcóptica: causada por el ácaro Sarcoptes scabiei, es muy contagiosa entre animales y puede transmitirse de forma temporal a los humanos.
• Sarna demodécica: provocada por Demodex canis, un ácaro que vive naturalmente en la piel en cantidades bajas. Se manifiesta cuando el sistema inmunológico está comprometido. No se transmite a personas.
• Sarna otodéctica: afecta principalmente los oídos, y es más común en gatos, aunque también puede presentarse en perros.
El diagnóstico debe ser realizado por un médico veterinario, a través de un examen clínico que incluye la observación directa de la piel, el comportamiento de rascado y, en muchos casos, un raspado cutáneo para detectar ácaros al microscopio. En el caso de la sarna otodéctica, se puede emplear una otoscopia o citología del canal auditivo.
El tratamiento varía según el tipo y severidad de la sarna, pero generalmente incluye medicamentos antiparasitarios tópicos u orales como ivermectina, selamectina o isoxazolinas; champús medicados para aliviar la inflamación y eliminar costras; y antibióticos o antimicóticos si hay infecciones. También es fundamental desinfectar camas, mantas, juguetes y áreas donde habita la mascota, para evitar reinfecciones.
La mayoría de las mascotas responden favorablemente al tratamiento en pocas semanas, aunque la recuperación total del pelaje puede tardar meses. Para controlar adecuadamente esta enfermedad, se recomienda:
• No automedicar al animal.
• Consultar al veterinario ante signos de picazón o pérdida de pelo.
• Separar a las mascotas sanas de la afectada.
• Lavar con agua caliente todos los objetos de uso del animal.
• Mantener una buena higiene general y cumplir con chequeos veterinarios regulares.
La clave está en actuar a tiempo. La sarna tiene solución si se atiende con responsabilidad y bajo supervisión veterinaria. Para más información, puede comunicarse con el Colegio de Médicos Veterinarios de Puerto Rico al 787-520-0237, o visitar sus redes sociales en Facebook (www.facebook.com/CMVPR) e Instagram (@cmveterinarios_puertorico).




