La Guardia Costera de Estados Unidos localizó la embarcación averiada frente a Desecheo y la remolcó hasta Mayagüez, en medio de fuerte oleaje y chubascos dispersos
SAN JUAN, Puerto Rico (EFE) – La Guardia Costera estadounidense en Puerto Rico informó este lunes de que rescataron el domingo por la noche a dos pescadores de 47 y 22 años, que iban a bordo de un barco pesquero averiado y que se había retrasado en su regreso, en aguas del Pasaje de Mona, frente a la isla de Desecheo.
«Estos pescadores estaban preparados y, gracias a ello, pudieron regresar a casa sanos y salvos. Si no hubieran dicho a nadie adónde iban, o si no hubieran llevado bengalas, quizá seguirían en medio del paso de Mona en un barco de pesca averiado», explicó en un comunicado el teniente John Groen, comandante del buque de la Guardia Costera Joseph Napier.
De acuerdo a las autoridades, el domingo por la tarde, los operadores de la Guardia Costera del Sector de San Juan recibieron una llamada de una persona que informaba del retraso de una embarcación de recreo de 23 pies con dos personas a bordo.
La persona que llamó informó de que dos pescadores habían zarpado de una rampa para embarcaciones cerca de Mayagüez, el sábado por la mañana con destino al caladero de La Corona.
Más tarde, los pescadores informaron a la fuente que había dado el aviso de que tenían problemas con el motor.
Los operadores emitieron un aviso marítimo urgente para alertar a las embarcaciones de la zona.
Los operadores desviaron el buque de la Guardia Costera Joseph Napier y a un HC-144 Ocean Sentry de la Estación Aérea de Miami, mientras que el buque de la Guardia Costera Thetis también se desvió para participar en la búsqueda.
La tripulación aérea de la Guardia Costera observó una bengala y a dos personas que agitaban los brazos desde una embarcación que coincidía con la descripción de la embarcación desaparecida y guiaron al guardacostas Joseph Napier hasta el lugar.
La tripulación de la lancha del guardacostas se acercó a la embarcación y confirmó que los pescadores eran los desaparecidos.
Con fuertes vientos, chubascos dispersos y un oleaje que alcanzaba los dos metros y medio, la tripulación de la lancha del Joseph Napier remolcó la embarcación hasta Mayagüez, donde los pescadores fueron recibidos por sus familiares y amigos, que los esperaban.





