En Anécdotas de un San Pedrito, Quique Rivera une el stop motion y la talla de santos para retratar la vida diaria puertorriqueña a través de un ave endémica
SAN JUAN, Puerto Rico
Los santos tallados son figuras pequeñas que representan algo mucho más grande que su tamaño. Quique Rivera lleva 20 años haciendo algo parecido: muñecos de escala mínima que, cuadro a cuadro, cuentan historias que no caben en su cuerpo.
Esa coincidencia es el punto de partida de Anécdotas de un San Pedrito, la exhibición del artista visual y director de animación en el Museo de los Santos y Arte Nacional (MUSAN), en Santurce. Es su primera exhibición en Puerto Rico desde que regresó a la isla en 2021, tras una década en Los Ángeles, y marca su retorno a las artes plásticas.
«Los santos son estas figuras en miniatura que representan un alma, un personaje», explicó Rivera. «Y el stop motion para mí es algo muy parecido. Trabajamos en una escala bien similar y también estamos interpretando las historias de estos personajes, que son más grandes que su propia representación física».
Un juego de palabras que se volvió exhibición
La idea nació de una pieza que Rivera creó el año pasado para una convocatoria del MUSAN, que invitaba a artistas contemporáneos a interpretar la cultura de santos.
Rivera es hijo y hermano de biólogos, y creció aprendiendo a identificar y apreciar la fauna nativa y endémica de Puerto Rico. Las especies de la isla han sido desde entonces un tema recurrente en su obra. Así se le ocurrió jugar con el nombre del San Pedrito, un pájaro que por su nombre es también un pequeño santo. El resultado fue un San Pedrito vestido de San Pedro.
Luego llegó la invitación a una exhibición individual, y Rivera decidió desarrollar ese mismo concepto. Las piezas se inspiran en los nichos de santos: son pequeñas cajas que funcionan como estampas escultóricas de la vida de este San Pedrito. En ellas aparece la cotidianidad puertorriqueña «con sus alegrías, frustraciones, dolores y contradicciones», según el texto curatorial de la muestra.

La exhibición toma símbolos comunes del arte popular, como el flamboyán y el coquí, y les da un giro: coloca a los animales en situaciones de la vida humana. «Aunque hechas para el vuelo, las aves aquí transitan la tierra en un paisaje social», lee el texto.
Entre las obras están «San Pedrito», «Baño de Cubito», «Números de la suerte #1» y «#2», «Tardes bajo el flamboyán», «El último tren hacia Sagrado Corazón», «Otra vez la luz», «Especies amenazadas» y «La grandeza de lo pequeño», una serie de 21 piezas. Todas son de 2026 y son instalaciones en miniatura de medio mixto.

La conexión con el museo no es casual. El MUSAN, que en noviembre cumple cuatro años en la avenida Ponce de León, guarda una colección permanente de más de 500 santos, reunida durante toda una vida por el Dr. José Guillermo «Billy» Torres Meléndez, fundador y director emérito del museo. Muchas de esas tallas se exhiben en nichos, la misma estructura que Rivera tomó para sus estampas del San Pedrito.
Para Torres Meléndez, la muestra es una manera de mantener viva la tradición. Invita al público a comparar los nichos de los siglos XIX y XX de la colección con «lo que está haciendo Quique Rivera ahora». Anécdotas de un San Pedrito ocupa la sala itinerante del museo, donde se presentan distintos artistas durante tres meses «con la idea de atraer a los jóvenes».
«Fueron nuestros primeros escultores», dijo Torres Meléndez sobre los santeros. «Tenemos que preservar estas tallas, porque nos hablan de nuestra historia, de quiénes fuimos y hacia dónde vamos».

Mientras más miras, más encuentras
¿Qué quiere Rivera que se lleve el público? «Una mirada quizás desde afuera de las cosas que vivimos a diario, en nuestra vida cotidiana», dijo.
Su apuesta es que ver esas situaciones protagonizadas por aves tiernas cambie la manera de mirarlas. «Mi esperanza es que también, al estarlo viendo representado por estos animales tiernos, que están diseñados con aspectos que los hacen ver bastante adorables, haya como quizás una compasión distinta a ciertas situaciones y poder vernos desde afuera un poco», explicó.
En la animación, el movimiento pasa rápido y no deja contemplar el detalle. En el MUSAN, Rivera presenta su obra detenida en el tiempo, y ahí aparece el humor. «Hay un elemento de humor que está presente en los detalles de cada pieza», dijo. «Mientras más miras, más cosas encuentras, más detallitos que te llenan y te dan más información de lo que trata esa escena».
Un esqueleto de alambre
Las piezas se construyen con las mismas técnicas que Rivera usa para animar. «Mucho cable, mucho alambre», resumió.
El alambre da movilidad y flexibilidad. «En el stop motion uno tiene que tener la capacidad de posar el personaje en infinitas poses», explicó. «El alambre te permite moverlo como si fuera un action figure, un muñeco de acción». Cada San Pedrito de la exhibición tiene ese esqueleto por dentro, y así Rivera puede colocarlo en la pose exacta que necesita para contar la historia de cada nicho.
La muestra incluye además dos piezas de sus años de estudio, que se exponen por primera vez en su escala real y que también aparecen en miniatura dentro de otras obras. La primera, Busto expresionista de mármol (2008), la hizo en un taller intensivo de escultura en mármol en Carrara, Italia. La segunda, Fósil de reja (2007), de acero, fue creada para su primera exhibición individual, en 2009, pero quedó fuera de esa muestra.

De Concho a San Pedrito
Rivera llegó al mundo entero de la mano de Bad Bunny: junto a su equipo de Acho Studio creó a Concho, el personaje del proyecto Debí Tirar Más Fotos. «Fue una oportunidad increíble trabajar con un proyecto de Benito», dijo. «Obviamente él tiene una visibilidad que es un privilegio».
En Plaza Las Américas se exhibieron las maquetas originales que se usaron para los videos de Debí Tirar Más Fotos. Anécdotas de un San Pedrito retoma esa idea: detener lo que normalmente pasa en movimiento para que el público pueda verlo de cerca.

Su trayectoria viene de antes. Rivera nació en San Juan en 1986. Tiene un bachillerato en Comunicación Audiovisual y Escultura de la Universidad de Puerto Rico (2008) y una maestría en Animación Experimental del California Institute of the Arts, CalArts (2014).
En 2015 fue nominado a los Latin Grammy por el video musical «Así de grandes son las ideas», de Calle 13 (2014), y en 2016 fue reconocido como United States Simon Fellow. Sus cortometrajes animados se han presentado en más de 70 festivales de cine alrededor del mundo y han sido premiados en más de una veintena de ocasiones.
Sus colaboraciones incluyen WandaVision, Adult Swim, Blue Beetle, Big Mouth, Bryson Tiller, Karol G, MTV, Calle 13 y Bad Bunny. Sus esculturas y animaciones se han expuesto en la Galería Francisco Oller (2009), la Galería Guatíbiri (2011), el Museo de Arte de Puerto Rico (2015) y el Museum of Latin American Art de Long Beach (2019). También ha sido profesor en CalArts y en la Universidad de Puerto Rico.

Una industria por construir
En 2017, Rivera fundó Acho Studio en Los Ángeles. En 2021 lo trajo a Puerto Rico, donde se convirtió en el primer estudio profesional de stop motion en la isla.
Su meta es que crezca aquí una industria de animación en stop motion. «Para mí es un arte magnífico, un arte muy multimediático», dijo. «Yo pienso que cualquier artista puede hacer algo bien interesante utilizando su mismo medio y transfiriéndolo al stop motion».
Por eso el estudio ofrece talleres y cursos. En octubre, Rivera dará un taller de construcción de títeres. «Cuando yo me empecé a interesar por él, no había muchas personas que lo estaban haciendo ni mucha información», recordó. «Para mí es muy importante ser ese recurso que yo no tuve».
El tamaño del equipo depende del proyecto. «Hay proyectos que tenemos dos, tres personas trabajando, a veces tenemos 20», explicó.
Los primeros personajes propios
Para Rivera, esta exhibición es también un comienzo. El trabajo del estudio suele ser para clientes, y queda poco tiempo para contar historias propias. «San Pedrito y estos personajes que están en las piezas son los primeros personajes originales de Acho en mucho tiempo», dijo. «Estoy bien contento de lo que pueda venir».
Su mensaje final va hacia la fauna. «Que vengan, que protejamos lo nuestro», dijo. «Mientras más conozcamos de nuestra fauna, más protegemos nuestra isla. Conocer estos personajes nos hace pensar de otra manera, con otra perspectiva, en términos de lo que es nuestro, quiénes somos y lo que queremos preservar y conservar».

¿Debería ser el San Pedrito el ave nacional de Puerto Rico? «Podría serlo», respondió. «No lo han hecho oficialmente. Y sabes que el nombre es mexicano, pero es nuestro».
Para visitar
Anécdotas de un San Pedrito abrió el jueves 24 de septiembre en el Museo de los Santos y Arte Nacional (MUSAN), en la avenida Ponce de León 1673, en Santurce. El museo abre los sábados y domingos, de 11:00 a. m. – 4:00 p. m. La entrada es un donativo sugerido de $6 para adultos y $3 para estudiantes. Más información en musan.org, info@musan.org y @musanpr en redes sociales.




