El Dr. Carl Soderberg presenta las vulnerabilidades críticas de la isla y el Dr. Rolando Chami expone la hoja de ruta chilena con protagonismo comunitario
FAJARDO, Puerto Rico – Durante la Expo Convención del Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico, dos especialistas internacionales coincidieron en que el cambio climático ya está alterando la infraestructura, el suministro de agua y la seguridad de las comunidades costeras. Desde realidades distintas, el ingeniero Carl A. P. Soderberg Mayoral y el Dr. Rolando Chami mostraron que la adaptación no es opcional y que requiere tanto inversión en obras como participación activa de la ciudadanía.
Soderberg, con más de cinco décadas en la protección ambiental, describió un escenario preocupante para Puerto Rico.
“El 78% de los hoteles destinados al turismo son vulnerables al aumento del nivel del mar y a la marejada ciclónica”, señaló.
El Aeropuerto Luis Muñoz Marín, “vulnerable por cuatro frentes”, y el de Roosevelt Roads, “construido sobre mangle”, comparten riesgos similares.
En el sistema de agua potable, advirtió que “la planta que está ubicada en el río Canóvanas… se va a tener que cerrar porque ya el agua salada está entrando… y está casi llegando a la toma de agua”.
Los embalses Carraízo y Dos Bocas, sedimentados en un 50% y 70% respectivamente, podrían dejar sin capacidad de tratamiento a la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados.
“Si no hacemos nada, Acueductos perdería el 70% de la capacidad de tratamiento de agua usada”, puntualizó.
El panorama energético tampoco es alentador. Las plantas termoeléctricas junto al mar están expuestas a marejadas y ciclones, y la temperatura más alta del agua reduce la eficiencia de generación.
“Ya tuvimos un incidente que el sargazo tapó la entrada del agua de mar… y estuvimos sin electricidad por lo menos una semana”, recordó.
El modelo chileno ha sido efectivo
En contraste, el Dr. Chami, ingeniero civil bioquímico y presidente de la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (AIDIS), presentó el modelo chileno de adaptación, que combina legislación, ciencia y acción local.
Citó la Ley de Cambio Climático de Chile (2022), que obliga a municipios, provincias y ministerios a tener planes climáticos bajo principios como justicia y equidad climática, con incentivos claros: “Si un municipio no tiene su plan… el alcalde pierde el 50% de su salario”.
Chami insistió en el papel de la comunidad: “La suma de pequeñas acciones provoca grandes cambios. Las comunidades urbanas, rurales, asociaciones de empresas y municipios pueden desarrollar planes, prácticas y acciones que contribuyen a un crecimiento sostenible e inclusivo”.
Entre las medidas que mencionó figuran la cosecha de agua de lluvia, la diversificación de cultivos, la modernización de canales de riego y la reforestación.
Ambos coincidieron en que la reducción de precipitaciones —10% menos en la próxima década y 20% menos hacia 2050— obliga a cambiar el paradigma de manejo del agua.
“En vez de sacar el agua lo más pronto posible a la costa, debemos aprovechar esa agua que está cayendo”, planteó Soderberg.
El mensaje final de los dos expertos fue claro: la infraestructura de Puerto Rico y de otros países expuestos necesita soluciones inmediatas, y la adaptación debe ser fruto de decisiones políticas respaldadas por ciencia y acción comunitaria. Como advirtió Chami, “si no lo hacemos, vamos a tener a lo mejor varios ‘Marías’ en el futuro que no van a estar preparados para poder reaccionar adecuadamente”.




