Contáctenos

OPINIÓN

Coraje, pero sin odio

No pueden quedar impunes las infamias cometidas por los ejecutivos de Luma, pero hay que responder con inteligencia porque ellos no son los únicos que le faltaron al pueblo, dijo el líder nacionalista don Heriberto Marín

Publicado

on

La educación, la salud, la seguridad y hasta la luz, todo lo esencial para este pueblo, está en crisis, y los políticos, de fiesta. Y encima de eso, tener que aguantar que extranjeros como los de Luma Energy nos falten el respeto en nuestro propio país, indigna. A cualquiera le entra rabia.

Hay que ser bien boca abajo para aguantar tanto, pensaba yo. ¿Cómo es posible que los puertorriqueños soporten tantas humillaciones?, pensé. Sentía tanta indignación y tanto coraje que pensé que estaba “puesta para el problema”. Lista para tirarme a la calle. Entonces, lo analicé bien y tomé conciencia de que hay que ser táctico. Hice algo que me jamaqueó el alma y me hizo tener perspectiva. Cogí el teléfono y llamé al exlíder nacionalista don Heriberto Marín Torres

Una persona que estuvo preso por tantos años junto a Pedro Albizu Campos por defender un ideal debe saber bien de cómo resistir el coraje que se siente, pensé. Quise absorber de su experiencia y conocimiento, y don Heriberto me dijo unas palabras tan sabias, que sirven de lección para todos. Me dijo: “Hay que tener coraje, pero sin odio”. Mas o menos así fue la conversación: 

– “Uno no se puede dar por vencido. Nunca descanses en tu lucha por mejorar el país. Tú ética es lo más importante, porque momentos así como los que vive Puerto Rico, nadie quisiera que se escribiera nada ni se dijera nada, pero se tiene que escribir y se tiene que decir”, me expresó.

– “Los que están en el poder ahora mismo están más pendientes de robar que de servir. Su lealtad es la condena otros intereses ajenos al pueblo y el puertorriqueño tiene su dignidad que hay que defender. El mundo es de quién se atreve a decir la verdad. De quien denuncia lo que está mal, aunque eso conlleve persecución y rechazo”, añadió.

– “¿Pero don Heriberto, ¿cómo se puede tener paciencia con lo que hizo la gente de Luma esta semana es si es como una burla al pueblo, y al otro día el mismo gobernador y mucha de su gente ya estaba festejando una convención como si no hubiera pasado nada?”, le pregunté.

– “Porque eso siempre ha pasado. Siempre ha habido puertorriqueños que son traidores con el mismo pueblo, pero siempre eso se denuncia y se combate. Y siempre viene alguien a decir la verdad, aunque sea un extranjero”, me dijo.

Fue entonces cuando me contó una anécdota de hace años, cuando el poder político lo tenía el fundador del Partido Popular, don Luis Muñoz Marín. Estando los nacionalistas presos, la intención del gobierno era decir que Albizu Campos estaba loco, para que perdiera adeptos.

– “Muñoz Marín quería meterlo en un hospital psiquiátrico y buscó a cuatro psiquiatras para que hicieran un informe cuando estábamos todos en la prisión. Eran tres médicos puertorriqueños y el cuarto era un español. El extranjero fue el único que no se prestó para esa patraña. Era el doctor Rafael Troyano de los Ríos, que vino aquí exiliado de la guerra en España y también era el médico del escritor Juan Ramón Jiménez, que estaba en la Universidad de Puerto Rico para ese tiempo. El Doctor Rafael Troyano de los Ríos era cuñado del poeta Federico García Lorca a quien el franquismo había desaparecido. El doctor vino aquí escapando de ese régimen, y lo nombraron director médico del (presidio) Oso Blanco, y él fue el único que declaró que don Pedro (Albizu Campos) no estaba loco. Que estaba en sus cabales. Eso fue ser valiente porque los tres puertorriqueños se prestaron para mentir”, narró don Heriberto.

– “Él, siendo español, entendió que hay que actuar con dignidad y sin odio porque sabía que el odio no conduce a nada. Él mismo lo había vivido en España. Por eso aprendí que hay que ser inteligente y actuar, pero sin odio, porque lo odio te paraliza. El coraje te hace defender con dignidad ante los que nos humillan, pero el odio es sinónimo de miedo. No se puede tener miedo. Hay que tener coraje, pero sin odio”, me dijo.

Aquella conversación me hizo reflexionar profundamente. Tiene que haber valentía e indignación, pero tiene que haber también inteligencia. Hay que cuestionar los atropellos que se cometen contra el pueblo y el rol del periodista es decirlo para que la gente tome conciencia.

Vivimos en ante una burla constante porque ya el atropello no se esconde en las miradas hipócritas de los funcionarios y en ruedas de prensa de mucho bla, bla, bla que no resuelven nada. La gente tiene furia. Cuando se le dañan los enseres, cuando la compra se arruina o se les quema la casa por las explosiones y cortos circuitos eléctricos, saben que es por la incompetencia de Luma y saben que eso pasa porque el gobierno lo permite. Y lo aplaude. 

Luma no lleva un año aquí. Está desde antes, primero como planificadores para terminar de hundir el caos que era la AEE y después como artífices para borrar a la Utier y sacar a los celadores, mientras ellos acumulaban millones. Están como los hacendados que le mandaban a dar latigazos a los esclavos, o como los que les pagaban migajas a los jornaleros. Para ellos, nosotros somos sus súbditos. Los puertorriqueños son quienes les pagan, y punto.  Impunidad total porque saben que la Junta y Pierluisi los protegen. Ese es el mandato de la Junta de Control Fiscal y aquellos en el gobierno que quieren controlarlo todo.

Por eso hablarle en inglés a un pueblo que en su mayoría no entiende el idioma, callarles la boca a los periodistas en la rueda de prensa y después venir a decir que trabajemos todos juntos, es darle otra bofetada al pueblo. 

Fue como recordar los libros de historia de los años 20, 30 y 40. Aquello de “Santa Clo’ va a la Cuchilla” y “Peyo Mercé enseña inglés”, en los cuentos de Abelardo Díaz Alfaro retrataban un Puerto Rico que parece distante, pero al ver a Stensby y a Hurtado reírsenos en la cara, sabemos que sigue ahí la misma intención. Nos pasan la aplanadora por encima. Un Puerto Rico sin puertorriqueños es su mantra.

Entonces Pierluisi saca pecho ahora, y dice nombra a un secretario de qué sé yo eléctrico. Un nombre rimbombante para supuestamente supervisar el caos de Luma, pero todos sabemos que es un aguaje. 

La gente está molesta y entonces salen ‘personalities’ de la farándula a amenazar con que viene otro Verano del ’19, solo que sería el Verano del 2022 o quizás Otoño del 22. Quieren tirarse a la calle, pero ellos también están leídos. Eran los mismos que por años promovían la privatización de Energía Eléctrica, pero ahora se dieron cuenta que el pueblo anda por otro lado y se aprovechan del contexto. Esa hipocresía también indigna. Es igual o peor a lo que hizo Stensby y Hurtado, porque viene de puertorriqueños.

Por eso las palabras de don Heriberto Marín son tan sabias. La realidad es que no se puede odiar. Son ellos los que odian al pueblo y uno no puede ser igual que ellos. Por más coraje que se sienta, hay que ser inteligente y no caer en su trampa. El coraje es un valor que permite superar cualquier cosa de frente. Hay que tener coraje, pero sin odio.

Pulsar para comentar

Dejar comentario

Your email address will not be published.

Facebook

Síguenos en Twitter