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Bolsonaro cierra una emisora de TV por considerarla ‘de izquierdas’

En la imagen, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro. EFE/Joédson Alves/Archivo

Sao Paulo, 21 dic (EFE) – El cierre de un emisora de televisión pública volcada a la educación al considerarla de “izquierdas” por promover temas como “la ideología de género” es el último capítulo de la particular “cruzada” del Gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil.

El líder ultraderechista, quien completará su primer año en el poder el próximo 1 de enero, colecciona polémicas en el sector educativo, al que considera controlado por la izquierda, la última sucedida la pasada semana.

El Ministerio de Educación anunció por sorpresa que no renovaría el contrato con el que, desde 1995, financiaba la gestión de la TV Escuela, una emisora dedicada exclusivamente a asuntos educativos, operada por la Asociación de Comunicación Educativa Roquette Pinto (Acerp).

La noticia fue recibida “con sorpresa” por los miembros del canal, aseveraron a Efe portavoces de la Acerp, quienes resaltaron la aparente contradicción entre la decisión del Gobierno y la “expresiva” nota de 9,86 sobre 10 que una comisión del propio ministerio había otorgado a la emisora en la evaluación de este año.

“Educación informó que estaban insatisfechos con el contenido de la TV Escuela” y comunicaron la decisión de no renovar el contrato solo 15 días antes de su finalización, añadieron las fuentes.

Por su parte, Bolsonaro acusó esta semana a la televisión pública de “deseducar” a su audiencia, de tener una temática “totalmente de izquierda” y de promover asuntos como la “ideología de género”.

“Las cosas tienen que cambiar”, avisó desafiante el presidente, quien apuntó que sus políticas educativas buscan eliminar todo tipo de ideología de las escuelas y universidades.

En cambio, la Acerp aclaró que ha seguido “siempre” las “directrices educativas del ministerio y del Gobierno federal”, aunque intentaba no por eso dejar de “fomentar el libre debate y la diversidad de contenido”.

Entre los episodios más controvertidos, destaca uno sobre el papel de la escuela en la lucha a la homofobia, presentado el pasado junio, coincidiendo con celebración del Día del Orgullo Gay.

TV Escuela venía difundiendo contenido educativo en diversos formatos audiovisuales, elaborado por una red de casi 200 profesionales, entre los que figuran profesores, pedagogos y periodistas especializados.

La Acerp, que no quiso hacer declaraciones sobre posibles despidos y el futuro de sus trabajadores, mantuvo la emisora con “recursos propios” durante los años 2014 y 2015, justo antes de que entrara en vigor el modelo vigente de contrato de gestión, del que el Ministerio de Educación es el “órgano supervisor”.

El valor del contrato entre Acerp y el Gobierno era variable de un año al otro.

En concreto, el coste previsto para 2019 era de 70 millones de reales (unos 17 millones de dólares), aunque a lo largo del año, el Gobierno lo redujo a 42 millones (unos 10 millones de dólares).

Bolsonaro calculó que la renovación del contrato con la TV Escuela supondría un valor de 350 millones de reales (unos 83 millones de dólares) para los próximo cinco años.

Para el mandatario, mantenerlo sería “dinero desperdiciado” por su baja audiencia.

Según datos del pasado agosto, TV Escuela ocupaba el décimo-quinto puesto de audiencia entre las 19 emisoras abiertas en Brasil. 

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