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AMBIENTE

Brasil vendió casi 230 toneladas de oro de origen sospechoso 

Cinco grandes empresas fueron responsables por cerca de la tercera parte del oro comercializado durante seis años

(Foto: EFE/Luis Noriega)

Río de Janeiro, 11 de febrero de 2022 (EFE) – Brasil vendió entre 2015 y 2020 229 toneladas de oro de origen sospechoso, prácticamente la mitad de las 488 toneladas del metal que el país produjo en esos seis años, según los resultados de una investigación divulgada este jueves por la organización no gubernamental Instituto Escolhas.

De acuerdo con la investigación, que analizó más de 40,000 registros de comercialización de oro en Brasil, fueron identificados indicios de ilegalidades en la documentación referente a la comercialización de 229 toneladas de oro.

“Eso indica que casi la mitad del oro producido y exportado por Brasil tiene origen dudoso”, aseguró en un comunicado el Instituto Escolhas, que señala que parte de ese volumen provino de territorios indígenas o reservas ambientales en la Amazonía, en donde la minería es prohibida.

De acuerdo con la organización, cinco grandes empresas fueron responsables por cerca de la tercera parte (79 toneladas) del oro comercializado en el período y cuyos registros no indican el origen del metal o presentan inconsistencias sobre el origen.

“Son empresas del sector financiero que fueron responsables por la tercera parte de ese volumen y que compraron oro en garimpos (explotaciones artesanales o ilegales de minerales) y que contaminaron los mercados internacionales”, según el comunicado.

Tres de estas empresas, F. D’Gold, Carol y Ourominas, ya figuran en procesos judiciales abiertos por el Ministerio Público, agrega.

La mayor parte del oro exportado por estas empresas tuvo como destino India, Canadá, Suiza y Reino Unido.

De acuerdo con Escolhas, el volumen de oro de procedencia ilegal vendido en Brasil o exportado puede ser mayor debido a que la investigación solo revisó la documentación referente al mineral bruto en los registros de exportación y no incluyó en el análisis la venta del oro ya procesado o de agregados.

Según la investigación, más de la mitad del oro cuyo origen es considerado sospechoso procede de la Amazonía (54 %), la mayor selva tropical del mundo, principalmente de los estados de Mato Grosso (26 %) y Pará (24 %).

Entre los indicios de irregularidades detectados destacan la extracción del mineral en áreas por fuera de los límites de las concesiones autorizadas, la presentación de títulos que incluyen áreas de reservas indígenas o ambientales, la venta de oro supuestamente procedente de regiones en que no hay minería o la simple omisión del origen en la documentación.

Del oro cuyo origen es considerado sospechoso, 92 toneladas fueron extraídas de áreas en las que no existe minería, 63 toneladas fueron comercializadas mediante registros en los que no figura el origen, 42 toneladas se extrajeron de áreas por fuera de los límites de las concesiones y 9 toneladas salieron de reservas indígenas o ambientales.

En su informe la organización recomendó acciones con las que el Gobierno puede reforzar la fiscalización y los países importadores pueden tener más seguridad sobre el origen del oro que compran.

“Poner un fin al problema y a los graves impactos ambientales y sociales que lo acompañan puede ser una tarea compleja ante su magnitud, pero es posible avanzar en esa dirección con la adopción de un conjunto de medidas por parte de los principales actores involucrados en la cadena”, afirma la organización.

Escolhas recomienda de los órganos públicos, entre otras medidas, la creación de reglamentos y de un sistema de rastreo del origen del oro, así como un aumento de la fiscalización y del combate a los crímenes como la extracción mineral en reservas.

Igualmente sugiere medidas para poner fin a los beneficios que se conceden a los “garimpeiros” por considerarlos pequeños actores.

“Los garimpos son una de las principales amenazas a la selva amazónica y a sus pueblos, y están lejos de operar en escala artesanal o rudimentaria, ya que lo hacen como verdaderas organizaciones industriales”, afirma el documento.

La actividad en los garimpos en la Amazonía ha sido fuente de numerosos conflictos entre los mineros e indios de diferentes etnias, principalmente munduruky y yanomami, que en muchos casos terminan con ataques violentos y muertes.

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