Nueve cuadrangulares, incluido un grand slam de Aaron Judge, marcaron una noche contundente y sin precedentes en el Bronx
El sábado, los New York Yankees firmaron una de las actuaciones ofensivas más potentes de su historia reciente, derrotando 20-9 a los Milwaukee Brewers y estableciendo un nuevo récord de franquicia con nueve jonrones en un solo partido.
El estallido ofensivo igualó la segunda mayor cantidad de cuadrangulares en un juego en la historia de las Grandes Ligas, empatando a los Reds de Cincinnati y quedando solo por detrás de los Blue Jays de Toronto, que conectaron diez en 1987.
Más allá del resultado abultado, el encuentro dejó una serie de datos concretos y momentos poco comunes, comenzando desde el primer lanzamiento.
Tres jonrones en tres pitcheos
El juego en el Yankee Stadium abrió con una secuencia inédita en la MLB: Paul Goldschmidt, Cody Bellinger y Aaron Judge conectaron jonrones en los tres primeros lanzamientos del abridor Néstor Cortés. Nunca antes un equipo había logrado eso. La primera entrada terminó con cuatro cuadrangulares, luego de que Austin Wells se sumara a la ráfaga.
En total, los Yankees anotaron en cada uno de los primeros cuatro innings, y no bajaron el ritmo.
Judge, clave pero no solo
Aaron Judge se fue con tres jonrones, uno de ellos un grand slam en el tercer inning, y sumó ocho carreras impulsadas, la mayor cifra de su carrera. Con esta actuación, igualó a Alex Rodríguez y Joe DiMaggio con tres partidos de tres jonrones en la historia del club, quedando a uno del récord de Lou Gehrig.
Los otros jonrones llegaron de parte de Anthony Volpe, Jazz Chisholm Jr. y Oswald Peraza, quien selló el nuevo récord de franquicia en la séptima entrada. Fue también un juego donde cada turno parecía una oportunidad real de hacer daño. Volpe, por ejemplo, se fue de 4-4 con tres impulsadas.
Un resultado que destaca, sin necesidad de adornos
El juego no estuvo exento de problemas. El equipo permitió nueve carreras, incluyendo cinco entre el cuarto y quinto inning, y cometió errores defensivos. Pero la ofensiva fue suficiente para cubrir esas fallas y sentenciar el partido temprano.
También llamó la atención el uso de bates personalizados, recientemente diseñados por el departamento de análisis del equipo, que redistribuyen el peso hacia zonas de contacto más habituales para ciertos jugadores. Aunque es pronto para vincular esa tecnología directamente con el resultado, el contexto no pasa desapercibido.
El récord anterior de jonrones en un juego por parte de los Yankees —ocho— se había logrado en 1939 y 2007. Ayer se superó con un dato simple: nueve pelotas que cruzaron la barda, sin necesidad de narrativas épicas ni euforia desmedida. Una actuación contundente, ejecutada con eficiencia.





