El papa aboga por ayuda humanitaria para la Franja y libertad para los rehenes, en su primer mensaje público desde la elección
CIUDAD DEL VATICANO — En su primera aparición pública desde su elección como pontífice el pasado jueves, el papa León XIV hizo un contundente llamado a la comunidad internacional para lograr un alto el fuego inmediato en la Franja de Gaza y prestar ayuda humanitaria urgente a una población que describió como “agotada”.
Durante el rezo del Regina Coeli, pronunciado desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, León XIV mostró su profunda preocupación por los múltiples conflictos que azotan el mundo, comenzando por la escalada de violencia en Oriente Medio. “Me duele profundamente lo que ocurre en la Franja de Gaza”, expresó el Papa ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro. En su mensaje, exigió el cese inmediato de las hostilidades, la liberación de todos los rehenes israelíes y el acceso seguro de ayuda humanitaria a la población civil.
El pontífice, que ha marcado un tono pastoral y comprometido desde el inicio de su papado, extendió también su preocupación al conflicto en Ucrania. “Llevo en mi corazón el sufrimiento del amado pueblo ucraniano”, dijo, instando a hacer todo lo posible por una paz “auténtica, justa y duradera” entre Rusia y Ucrania. Asimismo, pidió la liberación de los prisioneros de guerra y el retorno de los niños desplazados a sus hogares.
León XIV relacionó estos llamados con el aniversario de la capitulación nazi en 1945. “El 8 de mayo se cumplieron ochenta años del final de la Segunda Guerra Mundial”, recordó, subrayando las devastadoras consecuencias de ese conflicto que dejó más de sesenta millones de víctimas. Con este contexto histórico, el Papa instó a no repetir los errores del pasado y a fortalecer el compromiso global con la paz.
En una breve mención, el líder de la Iglesia católica también pidió que se reduzcan las tensiones entre India y Pakistán, dos potencias nucleares que viven enfrentamientos recurrentes en la región de Cachemira.
El mensaje de León XIV refuerza la intención del nuevo pontífice de posicionarse como un actor activo en la defensa de la paz y los derechos humanos desde el inicio de su pontificado, en un momento en el que múltiples conflictos ponen a prueba la estabilidad internacional.




