De la polémica en tarima a una reflexión sobre el futuro agrícola de Puerto Rico
Por Armando González
Chief Eggxecutive Officer at Punto Pio
La reciente polémica sobre el uso de gallinas vivas en la residencia “No Me Quiero Ir de Aquí” de Bad Bunny en el Coliseo de Puerto Rico ha encendido las redes y generado titulares.
Desde Punto Pio, una finca de gallinas ponedoras comprometida con el bienestar animal, no pretendemos defender el uso de animales en espectáculos. Pero sí creemos firmemente que este momento cultural ofrece una oportunidad inesperada: conectar nuestras raíces rurales con el futuro agrícola del país.
La crítica más visible provino de PETA,
que calificó la escena con gallinas como abuso animal, alegando que las aves fueron expuestas a ruidos extremos, luces y vibraciones sin contexto comprensible para ellas. Sin embargo, para quienes han vivido entre gallinas en la vida rural de Puerto Rico, la imagen de un corral en la tarima no es una aberración, sino una representación cultural profundamente arraigada.El escenario no solo evocaba una casa de campo puertorriqueña, con madrugadas de cacareos y gallinas entre matas de plátano, sino que lo hacía en uno de los espacios de entretenimiento más visibles del país. Para algunos, fue un montaje. Para otros, fue un espejo.
“No estamos defendiendo el uso de animales en el entretenimiento, estamos defendiendo la posibilidad de que este momento inspire a alguien a sembrar su primer tomate”, dijo Armando González, cofundador de Punto Pio.
En vez de enfocarnos únicamente en la crítica, quizás debamos preguntarnos: ¿qué pasaría si un joven en el coliseo, al ver esas gallinas, siente por primera vez curiosidad por el origen de los alimentos?
¿Realmente sufrieron las gallinas?
Desde una perspectiva científica, el bienestar de las aves puede evaluarse con más precisión que a través de la especulación. Las gallinas tienen un rango auditivo amplio y mecanismos fisiológicos que las protegen de ruidos fuertes. Por ejemplo, los gallos pueden cantar a más de 140 dB sin dañarse.
En el caso del concierto, las gallinas fueron parte del montaje del pre-show y se retiraron antes de que comenzara el espectáculo principal. Esto significa que no estuvieron expuestas a los niveles más altos de sonido, luces estroboscópicas o multitudes en euforia.
Más aún, estudios recientes muestran que la música, cuando es rítmica y de frecuencia moderada (entre 85 y 95 dB), puede incluso reducir el miedo y el estrés en aves de corral. Por tanto, no todo sonido fuerte es perjudicial, y mucho menos si la exposición es limitada y la especie cuenta con defensas naturales.
La urgencia de sembrar un nuevo futuro agrícola
Más allá de esta polémica puntual, los datos revelan una crisis mayor:
- Puerto Rico importa el 85 % de sus alimentos.
- El 90 % de los huevos consumidos en la isla vienen de afuera.
- La edad promedio del agricultor puertorriqueño es de 61 años.
- Entre 1992 y 2007, se perdió el 30 % de nuestras fincas.
Esa dependencia no es sostenible. Ni para la economía, ni para la seguridad alimentaria, ni para la resiliencia ante huracanes y crisis globales. En este contexto, inspirar a nuevos agricultores no es opcional: es una urgencia nacional.
Eventos culturales como este pueden servir de trampolín para cambiar percepciones. Hoy más que nunca, necesitamos una reconexión profunda con el campo. Y si una gallina sobre una tarima puede despertar preguntas, curiosidad o empatía hacia el trabajo agrícola, entonces no fue solo un acto de entretenimiento: fue una semilla que debe ser cultivada.
Un llamado desde la tierra
En Punto Pio, criamos gallinas ponedoras bajo principios de bienestar, sostenibilidad y compromiso comunitario. Sabemos que una gallina feliz pone mejores huevos, pero también sabemos que cada huevo local es una victoria frente a la dependencia externa.
Por eso, lanzamos una oferta especial de suscripción para el 2026:
- Suscripciones de una o dos bandejas de 30 huevos al mes
- Todos los fondos serán utilizados para criar 500 pollitas hasta la edad de postura
Más producción local. Más trabajo rural. Más soberanía alimentaria.
No estamos esperando que el gobierno lo resuelva: estamos actuando. Y queremos invitar a quienes resuenen con este mensaje a sumarse. Comprar huevos de aquí no es solo apoyar a una finca. Es invertir en un Puerto Rico que se alimenta a sí mismo.
Más información en puntopio.com




