Las redadas migratorias del ICE, apoyadas por la administración de Jenniffer González, provocan miedo, hambre y desconfianza entre los dominicanos en Puerto Rico
Por Javier A. Hernández
En los últimos meses, Puerto Rico ha sido escenario de una serie de redadas migratorias llevadas a cabo por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE). Estas acciones han tenido un impacto devastador en la comunidad dominicana en la isla, que se siente traicionada por el Partido Nuevo Progresista (PNP) y su gobernadora, Jenniffer González.
La crisis comenzó cuando la gobernadora Jenniffer González, en su afán de mantener el favor del presidente Donald Trump y asegurar fondos federales para Puerto Rico, entregó al ICE una lista de ciudadanos dominicanos que poseían licencias de conducir puertorriqueñas. Esta información permitió a ICE identificar y arrestar a numerosos inmigrantes dominicanos en la isla, muchos de los cuales no tenían antecedentes penales.
La comunidad dominicana en Puerto Rico, que históricamente ha sido una aliada del PNP, se siente profundamente traicionada. En las elecciones de 2024, muchos dominicanos votaron por el PNP, confiando en que su apoyo sería correspondido. Sin embargo, la entrega de información personal a ICE ha demostrado que, para el PNP, los dominicanos (y cualquier otro inmigrante) son solo herramientas políticas que pueden ser descartadas cuando ya no son útiles.
Las redadas han generado un clima de miedo y desconfianza en barrios como Barrio Obrero, Cantera y otros en San Juan, donde reside una gran parte de la comunidad dominicana e inmigrante. Muchos inmigrantes han dejado de acudir a escuelas, hospitales y lugares de trabajo por temor a ser arrestados.
Incluso, según el medio noticioso británico BBC, en Barrio Obrero, la comunidad dominicana de Puerto Rico sacudida por las redadas migratorias estadounidenses, “hay personas pasando hambre porque no se atreven a salir de sus casas”. Organizaciones como la ACLU y el Colegio de Médicos Cirujanos han respondido con asistencia legal, médica y humanitaria, pero la situación sigue siendo crítica.
La postura del PNP
La gobernadora González ha defendido las redadas, argumentando que Puerto Rico no puede permitirse perder fondos federales. Sin embargo, su silencio y falta de acción frente a la crisis humanitaria han dejado claro que su lealtad está con Trump y no con el pueblo puertorriqueño. Esta postura ha sido condenada por la oposición política puertorriqueña, que exige que el gobierno proteja a los inmigrantes y defienda sus derechos.
Esta situación ha puesto de manifiesto, otra vez, la necesidad de que Puerto Rico se convierta en una nación soberana. Si Puerto Rico fuera un país independiente, ICE y otras agencias federales no tendrían jurisdicción para arrestar a inmigrantes en nuestro país. Además, como nación soberana, Puerto Rico podría establecer políticas migratorias que respeten los derechos humanos y protejan a sus ciudadanos y residentes.
Para los independentistas y soberanistas, los dominicanos no son “extranjeros” ni “ilegales”, sino parte de una familia caribeña y latinoamericana con lazos históricos y culturales. La entrega de datos personales al ICE por parte del PNP demuestra su disposición a sacrificar comunidades por conveniencia política y sumisión colonial.
La situación evoca pasajes oscuros de la historia. Durante la ocupación nazi, gobiernos colaboracionistas en Francia y los Países Bajos entregaron a miles de judíos y otras minorías perseguidas, justificándose con que solo cumplían la ley. La gobernadora del PNP ha adoptado una postura similar al colaborar con ICE, priorizando órdenes externas por encima de la vida y la dignidad humana.
Hoy, como en los años 40, puertorriqueños están protegiendo a inmigrantes dominicanos y otros hermanos caribeños de las redadas de “la migra”. Esta solidaridad no es solo un acto de humanidad, sino una afirmación de nuestros valores: justicia, dignidad y soberanía.
La comunidad dominicana debe repensar su respaldo al PNP y apoyar movimientos que defiendan sus derechos y los del pueblo puertorriqueño. La lucha por la independencia también es por la solidaridad entre pueblos hermanos. Hoy más que nunca, en honor a Duarte, Luperón, De Hostos y Betances, dominicanos y puertorriqueños deben unirse para forjar un futuro libre, justo y soberano.




