La semifinal del Clásico Mundial confirmó un cambio de percepción y dejó una base joven que, según Francisco Cervelli, marcará el rumbo del desarrollo del deporte en Italia

MIAMI, Florida — La eliminación 4-2 ante Venezuela en semifinales del Clásico Mundial de Béisbol no fue presentada por Italia como un cierre, sino como un punto de partida para el futuro de este deporte en ese país.
“Ya no somos la Cenicienta”, dijo el dirigente Francisco Cervelli tras el partido en el LoanDepot Park.
La frase no fue una reacción emocional. Fue una declaración sobre el lugar que, según él, ocupa ahora el béisbol italiano y sobre lo que viene.
“En tres años a esta selección la van a tomar en serio”, añadió. “Tenemos un grupo de jugadores jóvenes que van a participar en el próximo Clásico. Lo que vivieron hoy lo van a llevar por el resto de sus vidas”.
Italia llegó a semifinales compitiendo sin complejos, sostuvo el duelo hasta el séptimo inning ante una alineación repleta de figuras de Grandes Ligas y obligó a Venezuela a ejecutar bajo presión. Pero el énfasis de Cervelli no estuvo en el resultado final.
“Les dije que son los campeones de este torneo. Nadie esperaba lo que hicieron. Son increíbles. Revolucionaron Italia. Pusieron otro deporte en el mapa”.
El dirigente aseguró que el juego fue seguido por siete millones de personas en Italia pese a disputarse de madrugada. “Había mucha gente viendo el juego”, comentó, al referirse al impacto en un país donde el fútbol ha dominado históricamente la conversación deportiva.
El primera base Vinnie Pasquantino reforzó esa lectura. “No fuimos exitosos en el terreno esta noche, pero fuimos exitosos en Italia”, dijo.
“Ese es el propósito de este torneo”.
Para el inicialista, el efecto real se medirá en los próximos años. Habló de niños que quizás descubrieron el béisbol por primera vez durante estas semanas y que ahora pueden verse reflejados en la selección. “Miren cuánta diversión estamos teniendo”, expresó al imaginar el mensaje para esos jóvenes. Añadió que la meta es que en el futuro la selección esté compuesta mayoritariamente por jugadores nacidos y desarrollados en Italia.
El proyecto no parte de cero. Cervelli, exreceptor con 13 temporadas en Grandes Ligas antes de retirarse tras la campaña de 2020, ha trasladado su experiencia al desarrollo de base. En Toscana impulsa una academia como parte de un plan más amplio para fortalecer la estructura formativa en el país.
Cuando se le preguntó por la rapidez del proceso, reconoció que incluso para él ha sido acelerado. “Este tipo de proceso toma más tiempo. Es solo un año y han pasado muchas cosas especiales”, afirmó. También definió su rol con claridad: “Soy su servidor y su mánager, pero este es su show”.
Italia no avanzó a la final. Pero el discurso de su dirigente y de sus líderes apunta hacia el largo plazo. La semifinal no fue presentada como techo, sino como evidencia de que el béisbol italiano tiene base, visibilidad y una generación que ya probó el escenario grande.
“Esto no es el final”, dijo Cervelli.
El futuro, según su propio mensaje, apenas comienza.





