La dependencia de combustibles fósiles y el modelo energético actual amenazan con seguir encareciendo la factura eléctrica, mientras expertos impulsan la energía solar distribuida como alternativa
Por Lcda. Ruth Santiago
¿Hacia donde va el costo de la luz luego de la determinación del Negociado de Energía y la guerra de Trump contra Irán?

No cabe duda que de continuar con el modelo eléctrico actual, el costo de la luz va a seguir subiendo. Pero esa no tiene que ser nuestra realidad. Otro modelo de sistema eléctrico basado en el interés público y la energía renovable y d escentralizada es posible.
La Resolución y Orden que emitió el Negociado de Energía el pasado 15 de abril de 2026 redistribuye los componentes de la tarifa eléctrica base de manera que el cargo fijo aumenta mientras que el cargo basado en el consumo eléctrico disminuye. Por tanto, la mayoría de las personas que mantienen su consumo eléctrico igual quizás no vean un aumento en la tarifa base de su cuenta de luz mientras que los que disminuyen su consumo eléctrico no necesariamente verán una disminución en sus facturas.
La Resolución no aprobó los aumentos solicitados por LUMA y Genera al entender que excedían significativamente las cantidades necesarias para lograr un servicio eléctrico confiable. El Negociado enfatizó el uso de los fondos de recuperación de desastres y mitigación para evitar que las y los abonados tengan que costear trabajos del sistema eléctrico que puedan ser sufragados con esos fondos.
El Negociado optó por no proteger a la clientela del sistema eléctrico de los conflictos de interés entre Genera y NFEnergía/New Fortress Energy, las compañías afiliadas de Genera que a la vez le venden gas “natural” metano a Genera. Y de ahí proviene la certeza del aumento en el costo de la luz. La dependencia en la importación de gas metano, que al igual que el petróleo ha escalado en precio a raíz de la guerra de Trump contra Irán aumentarán la partida por compra de combustible de la tarifa eléctrica por tiempo indefinido.
Esto demuestra que la privatización de la operación de las plantas de la AEEPR no les sirve a los mejores intereses del pueblo de Puerto Rico.
Sin embargo, el Negociado reconoce que la dependencia en combustibles fósiles no es necesario al constatar que la generación distribuida, como la energía solar en los techos, reduce la necesidad de generación desde el sur y, por lo tanto, de transmisión.
Continuar la dependencia en la importación de gas metano y de transmisión de energía desde las grandes plantas del sur hacia el área metro y el norte, encarece la tarifa eléctrica. Además, la aprobación del presupuesto óptimo para manejo de vegetación y del programa “Island Wide Vegetation Clearing”, conllevan la tala masiva e indiscriminada bajo la operación de LUMA y aumenta los costos eléctricos.
Estos costos podrían reducirse sustancialmente mediante una transición ordenada hacia la energía solar en techos, estacionamientos y otras áreas construidas con almacenamiento cercano al punto de consumo, como se expone en la propuesta de Queremos Sol. La propuesta de la sociedad civil rechaza la centralización y la construcción de proyectos solares a escala industrial en terrenos agrícolas y de valor ecológico.
Entendemos que es fundamental continuar promoviendo que la AEEPR utilice los fondos de recuperación de desastres para la energía renovable distribuida aprovechando el potencial solar y el “recurso techo” así como estacionamientos y áreas construidas para transformar el sistema eléctrico de Puerto Rico de manera justa, resiliente y sostenible.





