El economista señala que el problema energético se cruza con el consumo, la confianza y la falta de ejecución pública
SAN JUAN, Puerto Rico – El economista Gustavo Vélez advirtió que el conflicto en torno a LUMA Energy no puede analizarse de forma aislada y que su impacto trasciende el tema energético, afectando directamente el consumo, la confianza empresarial y la capacidad de crecimiento económico de Puerto Rico. Sus expresiones se dieron durante su presentación en el foro Proyecciones 2026, organizado por la Asociación de Restaurantes de Puerto Rico (ASORE).
“Tenemos que pasar la página con LUMA y coger el tema de reconstrucción en serio”, expresó Vélez, al reiterar que los aumentos recientes en la tarifa eléctrica no responden a un proceso estructurado de modernización, sino a una falta de liquidez y acceso a financiamiento. Según explicó, ese modelo es insostenible porque traslada al consumidor y al comerciante costos que no están vinculados a mejoras permanentes del sistema.
Vélez recordó que de los aproximadamente $15,000 millones asignados para la reconstrucción del sistema eléctrico, solo se ha utilizado una fracción, lo que ha prolongado la ineficiencia del sistema y ha obligado a compensar esa inacción mediante aumentos tarifarios.
“Ese dinero está ahí, pero no se está ejecutando con la velocidad ni la escala que el país necesita”, sostuvo.
El economista contextualizó el problema energético dentro de un escenario económico más amplio marcado por la pérdida de impulso tras el fin de los fondos federales. Explicó que el 2025 confirmó la normalización de la economía, con una contracción aproximada de 1% en la actividad económica y una caída en la confianza del consumidor.
“Cuando el consumo representa casi toda la actividad económica y el consumidor se siente presionado por la luz, los alimentos y la inflación, el efecto es inmediato”, indicó.
Vélez advirtió que el costo energético se ha convertido en uno de los factores más disruptivos para hacer negocios en Puerto Rico, particularmente para sectores intensivos en electricidad como los restaurantes y el comercio. Señaló que estos negocios no tienen margen para apagar equipos, reducir consumo base o trasladar completamente el costo al consumidor sin afectar la demanda.
En su análisis, también alertó sobre el posible escenario si la Autoridad de Energía Eléctrica sale del proceso de quiebra bajo los términos que se han discutido. Según explicó, las proyecciones apuntan a un aumento significativo en la tarifa, lo que agravaría aún más la presión sobre los costos operacionales y el consumo.
“Ese impacto no se queda en la factura de luz; se riega por toda la economía”, afirmó.
Más allá del tema energético, Vélez insistió en que el principal problema que enfrenta el país es la falta de ejecución. “Aquí no es que no haya dinero, ni inversión, ni ideas. Lo que falta es ejecutar”, sostuvo, al señalar que la lentitud en los procesos de reconstrucción, permisos y toma de decisiones sigue limitando el potencial de crecimiento económico.
El economista enfatizó que, aunque existen factores externos fuera del control local, como la incertidumbre geopolítica y los cambios en la política monetaria, Puerto Rico todavía tiene margen de acción interna.
“No controlamos lo que pasa afuera, pero sí podemos controlar cómo ejecutamos aquí”, dijo, al reiterar la necesidad de crear certeza para el sector privado.
Vélez concluyó que resolver el tema energético es una condición necesaria para estabilizar la economía y proteger al consumidor. “Sin un sistema eléctrico confiable y con costos razonables, no hay reforma contributiva, ni crecimiento, ni desarrollo que aguante”, sentenció.





