Jenniffer González atribuye la suspensión de los viajes a condiciones marítimas adversas fuera del control del Gobierno
SAN JUAN, Puerto Rico – La gobernadora Jenniffer González Colón lamentó el fallecimiento de Sheila Sanabria, una residente de Vieques que días antes había denunciado públicamente su desesperación ante la suspensión del servicio de lanchas entre la isla municipio y Ceiba, situación que le impidió acceder a atención médica y a sus medicamentos.
Sanabria falleció tras sufrir un aparente ataque cardíaco. Según se informó, la mujer había expresado que no contaba con sus medicamentos, los cuales permanecían en el baúl de su vehículo debido a la paralización del transporte marítimo.
Al reaccionar al suceso, la mandataria expresó sus condolencias y reiteró que la suspensión del servicio respondió a condiciones marítimas adversas que impedían la salida segura de las embarcaciones, una situación que, afirmó, está fuera del control del Gobierno de Puerto Rico.
“Estamos bajo una situación de un ambiente atmosférico adverso que pone en peligro no solamente a las tripulaciones de las embarcaciones, sino también a los pasajeros. Si el mar no está en condiciones para navegar, no se puede navegar”, sostuvo González, al explicar que existen restricciones federales impuestas por el Coast Guard que determinan cuándo una nave puede o no zarpar.
La gobernadora comparó la situación con la cancelación de vuelos aéreos por mal tiempo y subrayó que no se puede poner en riesgo la vida de decenas o cientos de personas, ni la de los pilotos y tripulantes, debido a condiciones atmosféricas peligrosas.
González indicó que, pese a las condiciones del tiempo, los viajes se han estado realizando de forma limitada y fuera de los horarios habituales, transportando tanto personas como vehículos. Añadió que la Autoridad de Transporte Marítimo puede ofrecer información detallada sobre la cantidad de pasajeros movilizados durante esos días.
Finalmente, la mandataria reiteró que el fallecimiento de la mujer ocurrió en un contexto que, según sostuvo, estuvo determinado por factores climáticos fuera del control del Gobierno de Puerto Rico.




