Carlos Budet señala la energía, el transporte marítimo y la falta de incentivos al empresariado local como los principales frenos al sector de restaurantes
SAN JUAN, Puerto Rico – Para Carlos Budet, presidente de Fransglobal, el mayor reto para el crecimiento del sector de restaurantes en Puerto Rico no es la demanda del consumidor, sino los costos estructurales que enfrenta el empresariado local. Desde el precio de la electricidad hasta el transporte marítimo y la política contributiva, Budet sostiene que operar en la isla se ha vuelto cada vez más complejo, aun para empresas con escala.
Fransglobal es la empresa matriz de Taco Maker, Marco’s Pizza y Arby’s en Puerto Rico, con más de 150 restaurantes operando en conjunto. Según Budet, durante los últimos años las compañías han absorbido aumentos significativos en costos sin trasladarlos de inmediato al consumidor, pero esa capacidad tiene límites.
“Llevamos mucho tiempo aguantando costos. Hemos cargado con aumentos en luz, en comida y en operación. Llega un momento en que no se puede más”, afirmó. “Puerto Rico tiene una de las luces más caras del planeta y eso impacta directamente al comercio”.
Budet señaló que, aunque los aumentos en el costo por kilovatio hora se anuncien a nivel residencial, su impacto se refleja de inmediato en el sector comercial. Aun así, indicó que las cadenas han evitado ajustes frecuentes en precios.
“Aquí no se suben los precios del menú cada tres meses. A veces pasan tres años sin tocarlos”, dijo.
Franquicias, escala y suplidores locales
En ese escenario, Budet defendió el modelo de franquicias como una de las formas más seguras de emprender en la industria de restaurantes en Puerto Rico. A su juicio, muchas iniciativas independientes fracasan no por falta de talento, sino por desconocer la complejidad operativa y la falta de escala.
“Cuando alguien adquiere una franquicia, no está comprando solo una marca. Está comprando poder de compra, procesos, logística y experiencia”, explicó. “Un negocio solo no puede competir con los precios que logramos nosotros comprando por volumen para decenas de restaurantes”.
Esa escala también ha permitido a Fransglobal integrar suplidores locales en su cadena de abastecimiento cuando las condiciones lo permiten. Budet destacó el caso de la carne molida utilizada en Taco Maker, que proviene de Puerto Rico.
“Logramos un acuerdo para comprar carne fresca del país. El animal se sacrifica aquí, pasa por nuestro centro de distribución y en dos días está en el restaurante. Eso hace una diferencia enorme en calidad”, sostuvo.
En contraste, explicó que el pollo no puede suplirse localmente, no por falta de interés, sino por una limitación estructural del mercado. “Nos encantaría que el pollo fuera local, pero la producción en Puerto Rico no da para abastecer más de 80 restaurantes todos los días”, afirmó. “Compramos por volumen, por vagones. Para que eso funcione, el suplidor local tiene que poder garantizar cantidad, consistencia y precio”.
Budet añadió que, de darse un escenario distinto, Fransglobal estaría dispuesto a apoyar iniciativas locales de producción avícola. “Si mañana hay un proyecto que pueda suplir el volumen y a precios competitivos, nosotros estaríamos ahí. Como hicimos con la carne”.
Energía, cabotaje y política pública
Además del costo energético, Budet señaló la Ley de Cabotaje como otro factor que encarece la operación en la isla. “No es que la comida sea más cara. Es que traerla a Puerto Rico cuesta más”, afirmó, al comparar la operación local con la de Florida, donde la empresa ya tiene presencia y no enfrenta el mismo costo logístico.
En cuanto a la política contributiva, cuestionó que las reformas en discusión no incluyan alivios para los empresarios locales que generan empleo de forma sostenida. “A los que producimos empleos, a los que invertimos millones en Puerto Rico, esa reforma no nos impacta”, dijo. “Mientras tanto, hay incentivos para inversionistas externos y no para los que ya estamos aquí apostando al país”.
De cara al futuro, Fransglobal evalúa nuevas franquicias para Puerto Rico, actualmente en fase de análisis operacional. Según Budet, se trataría de conceptos distintos, dirigidos a nichos específicos del mercado. “El consumidor puertorriqueño es exigente. Si algo llega, tiene que llegar bien hecho”, concluyó.




