El Índice de Fragilidad Financiera sube a 44% impulsado por mayor morosidad, más quiebras personales y una caída en el ingreso real
SAN JUAN, Puerto Rico — La fragilidad financiera del consumidor puertorriqueño volvió a deteriorarse durante el tercer trimestre de 2025, según el más reciente Índice de Fragilidad Financiera del Consumidor (IFFC) elaborado por Estudios Técnicos, Inc. El indicador aumentó a 44%, tras haber bajado a 33% a inicios de año, marcando dos trimestres consecutivos de deterioro y confirmando un ambiente económico más retante para los hogares.
Leslie Adames, director de la División de Análisis y Política Económica de ETI, explicó que este repunte “refleja el efecto combinado del incremento en la delincuencia de préstamos, el alza en las quiebras personales y el estancamiento del ingreso real”. Aunque el nivel sigue dentro del rango de fragilidad moderada, la tendencia apunta hacia una zona de mayor vulnerabilidad.
Los datos detallan que la morosidad en préstamos de consumo aumentó de 2.70% en el primer trimestre a 3.04% en el segundo y 3.27% en el tercero. Las quiebras personales también crecieron, pasando de 904 casos en el primer trimestre a 956 en el segundo y 962 en el tercero. Otros indicadores muestran un deterioro adicional: la morosidad en tarjetas de crédito subió de 2.15% a 2.40% entre el segundo y tercer trimestre, mientras la morosidad en préstamos de autos pasó de 3.23% a 3.47%, según datos del FDIC.
El IFFC se basa en cinco variables clave: la delincuencia en préstamos de consumo, la delincuencia hipotecaria, la tasa de desempleo, las quiebras personales y el ingreso anual ajustado por inflación. El índice clasifica el riesgo en cuatro zonas: baja fragilidad (0–25), fragilidad moderada (26–50), fragilidad alta (51–75) y fragilidad extrema (76–100).
A nivel estructural, persisten señales que complican el panorama financiero. El patrimonio neto del consumidor cayó de 31.4% en 2019 a 14% en 2024, reflejando la reducción del exceso de liquidez acumulado en años recientes y el aumento del endeudamiento. La deuda como proporción del ingreso personal disponible también aumentó, pasando de 39.6% en 2022 a 44% en 2024.
Adames advirtió que los efectos de los aranceles federales aún no se reflejan completamente en la inflación local, aunque ya se observan incrementos en algunos productos importados. “Si esta tendencia se sostiene, veremos mayores presiones sobre los presupuestos familiares, lo que podría limitar aún más la capacidad del consumidor para cumplir con sus obligaciones”, señaló.
Aunque la tasa de desempleo sigue en niveles históricamente bajos, la creación de empleos se ha desacelerado y el ingreso real registró una leve contracción en el último trimestre, tras cinco trimestres de crecimiento. Este ajuste, combinado con mayores niveles de endeudamiento y posibles criterios de crédito más estrictos, podría afectar el consumo, un motor clave de la economía en el corto plazo.
Estudios Técnicos concluye que el deterioro reciente del IFFC, junto con la presión inflacionaria emergente y el aumento del estrés crediticio, podría convertir la fragilidad financiera del consumidor en un factor determinante para la evolución económica de Puerto Rico en los próximos meses.




