Unos 150 estudiantes completan programa “Music Makes a Difference” promovido por la Alianza para un Puerto Rico sin Drogas y Ford Puerto Rico
NARANJITO, Puerto Rico — Con presentaciones creativas y llenas de mensajes positivos, culminó el programa “Music Makes a Difference”, una iniciativa preventiva de la Alianza para un Puerto Rico sin Drogas en colaboración con Ford Puerto Rico, que impactó a 150 estudiantes de escuelas en Naranjito, Vega Alta, Corozal y Toa Alta.
El proyecto, que utiliza la música como herramienta educativa y de prevención, ofreció durante varios meses talleres sobre habilidades para la vida, incluyendo autoestima, manejo de emociones, comunicación efectiva, empatía, pensamiento crítico y toma de decisiones.
En la actividad de clausura, celebrada el 9 de febrero, los estudiantes presentaron los jingles ganadores que grabaron bajo la dirección del maestro Martín Nieves en el estudio MAB Audio. Estas piezas sonoras serán parte de campañas de servicio público y se escucharán en estaciones de radio locales.
“Gracias a la unión de voluntades entre la escuela, Ford Puerto Rico, los auspiciadores de la Alianza y un valioso equipo de recursos profesionales, 150 nuevos estudiantes recibieron formación y adquirieron herramientas para enfrentar los retos que les presenta la vida”, indicó la licenciada Katiana Pérez Torres, directora ejecutiva de la Alianza. “Está comprobado que cuando las escuelas y comunidades implementan programas de prevención, el consumo se reduce”, añadió.
Vivian T. Dávila, gerente de comunicaciones y asuntos públicos de Ford para Puerto Rico, Centroamérica y el Caribe, destacó el potencial de la juventud. “Los estudiantes que cada año participan en el programa nos recuerdan que los jóvenes de Puerto Rico aún tienen muchas metas por alcanzar y están dispuestos a trabajar para lograr sus sueños”, expresó.
“La labor que realiza la Alianza a través de esta iniciativa es clave para ayudarles a desarrollar sus talentos, fortalecer sus valores y carácter”.
El programa se ha desarrollado durante los pasados 12 años en 17 escuelas públicas de nivel elemental, intermedio y superior, alcanzando a más de 2,450 estudiantes de forma directa e indirecta. La estrategia busca alejar a la juventud del uso y abuso de sustancias mediante experiencias vivenciales que fomenten estilos de vida saludables.




