La cofundadora de la Fundación Ángel Ramos deja un legado de impacto social, liderazgo empresarial y amor por la isla que hizo su hogar
SAN JUAN, Puerto Rico – Argentina «Tina» S. Hills, falleció en Miami, Florida, a los 103 años. Su nombre es sinónimo de compromiso, visión y generosidad, no solo por su rol como cofundadora y presidenta de la Fundación Ángel Ramos, sino también por ser una figura pionera en el mundo de los medios y la filantropía en Puerto Rico.
Nacida en Bolonia, Italia, en 1921, Hills emigró con su familia a Nueva York a los 14 años huyendo del clima político europeo. Obtuvo la ciudadanía estadounidense, cursó estudios en la Universidad de Nueva York y se convirtió en ejecutiva de la prestigiosa marca de chocolates Buitoni-Perugina. En ese entorno conoció a Ángel Ramos, empresario dueño del periódico El Mundo, la emisora WKAQ y el naciente canal Telemundo. Contrajeron matrimonio en 1950 y poco después se trasladaron a Puerto Rico.
Tras la muerte de Ramos en 1960, Tina asumió la dirección de sus empresas, incluyendo el conglomerado mediático más influyente del país. Pero su impacto más duradero vendría con su gestión al frente de la Fundación Ángel Ramos, establecida junto a su esposo en 1958. Tina Hills convirtió esta institución en una fuerza transformadora del tercer sector puertorriqueño.
Bajo su liderazgo, la Fundación otorgó más de 130 millones de dólares en donativos a más de mil organizaciones sin fines de lucro en toda la isla, apoyando causas de educación, arte, cultura y bienestar comunitario.
Fue la primera mujer en presidir la Sociedad Interamericana de Prensa, y recibió múltiples reconocimientos por su liderazgo, incluyendo el prestigioso Premio Maria Moors Cabot, otorgado por la Universidad de Columbia por su defensa de la libertad de prensa en América Latina.
Tina Hills también dejó una huella imborrable en el ámbito cultural. En 2008, en conmemoración del 50 aniversario de la Fundación, donó al Museo de Arte de Puerto Rico una importante colección de obras de artistas puertorriqueños. Su apoyo permitió el desarrollo de espacios como la galería activARTE y programas educativos dirigidos a estudiantes y maestros de toda la isla.
En reconocimiento a su legado, la Fundación instituyó el Premio Tina Hills, el galardón más prestigioso otorgado a organizaciones comunitarias en Puerto Rico.
Figura de elegancia, visión estratégica y compromiso social, Tina Hills dedicó su vida a mejorar la calidad de vida de los puertorriqueños, con un amor por la isla que la acogió como propia. Su legado sigue vivo en cada aula, comunidad y obra de arte que fue posible gracias a su generosidad.
Descanse en paz, doña Tina.





