El histórico líder municipal murió a los 76 años; su legado político y comunitario marcó por décadas la vida del pueblo
SAN JUAN, Puerto Rico – El exalcalde de Cataño, Edwin “El Amolao” Rivera Sierra, falleció este viernes a los 76 años, según trascendió. Al momento, no se han informado oficialmente las circunstancias de su muerte. Como muestra de duelo, el gobierno municipal de Cataño ordenó que las banderas ondearan a media asta en todas las dependencias municipales.
Rivera Sierra fue una de las figuras políticas más reconocidas y carismáticas de la historia reciente del municipio, identificado profundamente con los sectores humildes y las comunidades residenciales del pueblo que dirigió durante 16 años consecutivos.
Nacido el 24 de enero de 1949 en Santurce, se crio en el residencial Zenón F. Valcárcel, en Guaynabo, dentro de una familia trabajadora. Antes de incursionar de lleno en la política, sirvió como agente de la Policía de Puerto Rico. Durante disturbios universitarios a finales de la década de 1960, perdió la visión de un ojo, un episodio que marcó su vida personal y profesional.
El apodo “El Amolao”, que lo acompañó por el resto de su vida pública, tuvo su origen en su padre, quien era mecánico de autos. Con el tiempo, el sobrenombre fue adoptado por todo el pueblo y se convirtió en una marca de cercanía, autenticidad y carácter, rasgos que definieron su imagen pública.
Su carrera política comenzó en 1981 como legislador municipal en Cataño. En 1987 fue electo alcalde bajo la insignia del Partido Nuevo Progresista (PNP), cargo que ocupó hasta el año 2003 tras revalidar en varias ocasiones. Durante sus cuatro cuatrienios al frente del municipio, impulsó proyectos de infraestructura, programas sociales y mejoras significativas en el frente marítimo, además de otros espacios públicos, con un énfasis particular en los servicios comunitarios.
Su estilo de liderato fue descrito consistentemente como accesible y “de calle”. Era común verlo visitar comunidades, dialogar directamente con los residentes y atender reclamos sin intermediarios, una práctica que fortaleció su vínculo con la ciudadanía.
A lo largo de los años, Rivera Sierra recibió múltiples reconocimientos oficiales. La Asamblea Legislativa de Puerto Rico aprobó una resolución conjunta para designar el malecón de Cataño, ubicado en la avenida Las Nereidas, con el nombre de “Malecón Edwin ‘Amolao’ Rivera Sierra”. Además, el municipio bautizó con su nombre el Frente Marítimo y una placita, integrando su figura de manera permanente al paisaje urbano.
En marzo de 2025, meses antes de su fallecimiento, se develó un busto en su honor en el Frente Marítimo de Cataño. La ceremonia contó con la presencia de familiares, líderes comunitarios y funcionarios públicos, y fue concebida como un tributo permanente a su legado como servidor público.
Aunque su trayectoria estuvo marcada mayormente por una percepción positiva en el ámbito local, Rivera Sierra también enfrentó controversias luego de salir de la alcaldía. Entre ellas, figuró un caso por presunta alteración a la paz en 2007, en el que no se encontró causa para arresto. En entrevistas de años recientes, se le veía retirado de la política activa, pero aún profundamente identificado con Cataño y descrito como “muy bien y feliz”.





