La montaña, plantas y estructuras del espectáculo serán recicladas o donadas como parte de una amplia campaña de sostenibilidad liderada por Caribbean Ecology
SAN JUAN, Puerto Rico – La histórica residencia “No Me Quiero Ir de Aquí” de Bad Bunny en el Coliseo de Puerto Rico no solo rompió récords en el escenario, sino que también marcó un precedente al integrar de forma activa la educación y acción ambiental dentro de un evento de esta magnitud. La iniciativa fue liderada por la organización Caribbean Ecology, con el respaldo de múltiples entidades comunitarias, ambientales y gubernamentales.
Uno de los esfuerzos más significativos fue la sostenibilidad del escenario, gran parte del cual será reciclado o reutilizado. La emblemática montaña de foam será reciclada, la madera de la escenografía se compostará, y las plantas y gramas artificiales que adornaron el espectáculo serán donadas a escuelas, museos, teatros y organizaciones comunitarias.
Frente al Coliseo, justo en la salida del Tren Urbano, se estableció la Placita Ambiental, un espacio interactivo que albergó una estación de reciclaje operada por la organización Sin Plástico. En un solo fin de semana, se reciclaron 5,742 botellas plásticas y latas, con el apoyo de vendedores y del Municipio de San Juan.
Entre los atractivos más comentados estuvo el booth del Sapo Concho (Peltophryne lemur), especie endémica en peligro de extinción. Liderado por el Grupo de Trabajo del Sapo Concho y Para la Naturaleza, el espacio permitió educar al público sobre la ecología y reproducción de este anfibio, cuya recuperación ha involucrado la crianza en cautiverio de más de 700,000 renacuajos.
Otro componente destacado fue el booth “CUiDA a Pe ERRe”, que durante los 18 días de la residencia reunió a más de 25 organizaciones ambientales locales. El espacio sirvió para visibilizar especies como la cotorra puertorriqueña, los coquies, el manatí y los corales, al tiempo que ofreció actividades educativas sobre conservación, agroecología, calidad de agua y justicia climática. Las presentaciones incluyeron comparsas, plena, exposiciones artísticas, peceras interactivas y experiencias sensoriales para acercar al público a la riqueza natural del archipiélago.
Con la última función en agenda —marcada por un recuerdo simbólico del huracán María— la Placita Ambiental acogerá nuevas organizaciones invitadas. Entre ellas, Arte Suelo Ser, que enseñará sobre la salud de los suelos a través del arte; Algy Lab, que abordará la importancia de las algas y su rol ecológico en las bahías bioluminiscentes y salinas del país; y Mujeres de Islas, colectivo de Culebra que promueve el desarrollo sostenible desde la agroecología y la educación transformadora.
“Durante la residencia ‘No Me Quiero Ir de Aquí’ de Bad Bunny hemos tenido la oportunidad de integrar el arte, la música y la cultura con la educación ambiental,” expresó Ashley Toro, fundadora de Caribbean Ecology. “Más de 25 organizaciones se unieron para demostrar que nuestra cultura no solo son la música, las tradiciones y el perreo, sino también nuestras especies, nuestros paisajes y la defensa de los recursos naturales.”
Toro agradeció a A1 Productions y a Noah Assad por el respaldo a una visión que buscó reducir la huella ecológica del evento y al mismo tiempo amplificar la voz de la naturaleza en un espacio cultural masivo. “Este proyecto demuestra que, cuando nos unimos, podemos proteger lo que amamos y sembrar esperanza para el futuro”, concluyó.





