Los fondos permitirán identificar líneas de servicio con plomo, planificar su remoción y financiar la sustitución de infraestructura de agua potable
SAN JUAN (EFE)
La gobernadora Jenniffer González informó este miércoles que la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, en inglés) asignó $27,456,000 para identificar y reemplazar tuberías en Puerto Rico y reducir el plomo en el suministro de agua.
«Este anuncio evidencia el trabajo de nuestra administración en coordinación con las agencias federales para proteger la salud de nuestras comunidades y modernizar la infraestructura de agua potable en Puerto Rico», expresó González en un comunicado.
Según se explicó en la nota, las comunidades podrán utilizar estos recursos para identificar tuberías de plomo, planificar proyectos de remoción y financiar la sustitución de estas líneas de servicio.
El plomo es una potente neurotoxina particularmente dañina para los niños.
Cada tubería de plomo removida y reemplazada representa beneficios concretos y tangibles para la salud pública en comunidades de toda la isla.
«Una inversión en la remoción de tuberías de plomo es una inversión en los niños y las familias de Estados Unidos», afirmó, por su parte, el subadministrador de la EPA para el Agua, Jess Kramer.
El suministro de agua potable limpia y segura es una prioridad bajo la iniciativa de la EPA ‘Powering the Great American Comeback’, y la reducción de la exposición al plomo es un componente fundamental para garantizar agua limpia para todos los consumidores.
«Al apoyar la infraestructura de agua potable, la EPA está protegiendo la salud pública en todo Puerto Rico», aseguró el administrador regional de la EPA, Michael Martucci.
Los $27 millones provienen de los Fondos Rotatorios Estatales de Agua Potable, que son programas de asistencia financiera administrados por los estados para ayudar a los sistemas de agua a cumplir con los objetivos de protección de salud de la Ley de Agua Potable Segura.
«Estos fondos ayudarán a los sistemas de agua locales a atender la infraestructura envejecida, reducir la posible exposición al plomo y proveer agua potable más segura para las familias ahora y en el futuro», apuntó Martucci.





