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ENTRENIMIENTO

Las nuevas narrativas se cuelan en la primera Semana de Cine Latinoamericano

“El criterio de nuestra selección (consiste en) mostrar, desde la mirada de los autores cinematográficos, la tradición o los aspectos que destacan de su propia cultura”

Fotografía sin fecha cedida por el Ciclo de Cine Independiente de Buenos Aires que muestra un fotograma de 'Potosí' ', obra que participará en la primera Semana de Cine Latinoamericano en Buenos Aires (Argentina). EFE/ Ciclo de Cine Independiente de Buenos Aires /

Buenos Aires, 6 jul (EFE) – Visitar los rincones más recónditos de Ecuador, dejarse llevar por los cantos de una comunidad ancestral de la isla de Pascua o acompañar a una pareja de amigas en su viaje por la selva serán algunas de las experiencias que ofrecerá la primera Semana de Cine Latinoamericano, un festival orquestado desde Argentina para hermanar a las distintas culturas de la región. 

Nacido del entusiasmo de tres compañeras del Ciclo Independiente de Buenos Aires -un espacio de encuentro para el cine independiente-, el evento arrancará este martes y se prolongará hasta el 13 de julio, un tiempo en que se exhibirán dieciséis obras entre cortos y largometrajes, acompañadas de charlas a través de la plataforma Zoom.

“El criterio de nuestra selección (consiste en) mostrar, desde la mirada de los autores cinematográficos, la tradición o los aspectos que destacan de su propia cultura”, resume a Efe Irene Franco, coorganizadora de un festival cuyo carácter, en cualquier caso, es meramente divulgativo y no competitivo. 

UNA VÍA PARA LA VISIBILIZACIÓN DEL CINE INDEPENDIENTE

Acostumbrado a vivir en un espacio siempre “acotado”, a la sombra de las grandes producciones tanto en términos de atención mediática como de presupuesto, el cine independiente latinoamericano no goza de los “puentes” necesarios para conectarlo con otros públicos menos especializados. 

Al menos así lo considera Irene Franco, para quien estas obras, por desgracia, se ciñen a un ámbito “súper restringido”, una circunstancia que tratarán de revertir con esta primera Semana de Cine.

“Nos hemos encontrado con que hay gente que no está especializada en cine, pero que cuando ve este tipo de películas logra identificarse, logra ver en alguna historia, en algún personaje, su vida plasmada también. Eso me parece reimportante, conectar con el público”, señala la joven realizadora.

Con ese propósito en mente, el festival pretende tejer un vínculo especial a lo ancho y largo de estos países, de forma que la sociedad latinoamericana se pueda “hermanar” y “acercar más” a través de su propio cine. 

“Principalmente nos interesa generar espacios y vías de visibilización más establecidas para el cine latinoamericano, que por lo pronto siempre ha encontrado sus pantallas en lugares más alternativos”, considera Franco.

OBRAS DE NUEVE PAÍSES LATINOAMERICANOS

Con la participación de obras procedentes de Argentina, Brasil, Ecuador, Chile o República Dominicana, entre otros, la primera Semana de Cine Latinoamericano incluye en su programa tanto producciones con un marcado estilo documental como otras de ficción. 

El primero de los largometrajes que se exhibirá en el festival es “Territorio” (2016), una obra que, en palabras de su propia directora, Alexandra Cuesta, supone un “recorrido geográfico” por el Ecuador más desconocido. 

“‘Territorio’ es la primera película que filmé acá en Ecuador, porque viví la mayoría de mi vida afuera (…). Me había puesto algunas reglas, y una de ellas era ir a lugares en los que nunca había estado. También escogí lugares súper pequeños, poblaciones que usualmente no han sido representadas en cine”, manifiesta la realizadora a Efe.

Según la cineasta, esta obra “no tiene ni historia como tal”, sino que es una experiencia temporal, enfocada en la construcción de “cuadros visuales” para retratar la tensión entre lo familiar, su propio país, y esos otros lugares que resultan completamente ajenos dentro del mismo territorio. 

Por esas particularidades, “Territorio” no fue un largometraje pensado para acaparar un enorme éxito comercial, como tampoco lo fue “Wiñay” (2019), una película del director boliviano Álvaro Olmos que también participa en el festival y cuya premisa consistió en no pedir ningún tipo de ayuda para poder llevarla a cabo.

“El proceso de financiación es bastante largo, más en un país como Bolivia, que no tiene una estabilidad de fondos públicos que nos dé una seguridad anual. Cuando escribí ‘Wiñay’, escribí una película lo más sencilla posible en términos de producción, para poder hacerla casi de inmediato, sin necesidad de aplicar a ningún fondo”, relata por videoconferencia el realizador.

De hecho, “Wiñay” narra con alma “guerrillera” el periplo de una pareja de amigas por la selva, dos mujeres que ni siquiera se dedicaban a la interpretación de forma profesional antes de participar en la película.

Una cinta que Olmos aprovechó para experimentar con distintas “formas, miradas y estéticas”, y así alejarse de los estándares del cine boliviano.

“En Bolivia se habla mucho de cine indígena o rural. Hemos querido salir de ahí también y nuestras dos protagonistas son dos mujeres blancas, y de hecho la boliviana es la rubia, que no es lo habitual. Esta libertad nos ha permitido emplear ciertos códigos que no son muy habituales en nuestro cine”, asevera el artista, para quien el cine latinoamericano es, ante todo, “plural”.

MANTENER VIVA LA CULTURA DE FORMA ONLINE

Es esa pluralidad la que valía la pena defender estos meses, con decenas de festivales cancelados o suspendidos ‘sine die’ como consecuencia del coronavirus, razón por la que desde el Ciclo Independiente insistieron en impulsar la Semana de Cine de todas formas.

Para ello han adaptado el festival a las particularidades que ofrecen las redes, abriendo las inscripciones de forma online para disfrutar de sesiones conjuntas por Zoom, una alternativa que permitirá la asistencia de público de otros países.

“Me parece importante que esté el espacio de la sala, del contacto con el espectador y del debate, pero también me parece que está bueno permitir al que no puede acercarse a este espacio que también pueda asistir y encontrarse con las películas y con los cortometrajes”, considera Irene Franco, que está a favor de mantener esa doble modalidad, presencial y online, en un futuro.

No todo es blanco o negro, desde luego, pero para Alexandra Cuesta no hay nada como la interacción directa con el público, principal atractivo de este tipo de eventos.

“Creo que lo más gratificante como cineasta, pero también lo es para la audiencia, es el sentido de comunidad, de ver algo, discutirlo, hablar y conocer a tal persona, ver otra película… Esas cosas espero que no se pierdan”, subraya la cineasta ecuatoriana.

Con o sin distanciamiento social de por medio, no hay pandemia capaz de extinguir el afán de los públicos por conocer más, disfrutar más y vivir más experiencias, una realidad que se encargará de demostrar esta primera -y probablemente, no última- Semana de Cine Latinoamericano. 

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