La Maraña impulsa una propuesta de seguridad hídrica y una convocatoria de soluciones a partir de las respuestas de 138 residentes
San Juan
Cerca de la mitad de los 138 residentes consultados por La Maraña en ocho municipios del oeste reportó interrupciones del servicio de agua al menos una vez al mes. La organización busca apoyo legislativo para una propuesta de seguridad hídrica basada en los resultados de la encuesta.
«Este informe confirma con datos lo que las comunidades del país llevan meses diciendo: el sistema de agua está colapsando», señaló en un comunicado Cynthia Burgos, directora ejecutiva de ‘La Maraña’.
A su juicio, «se trata de un sistema que falla para las familias, comerciantes y agricultores» de Puerto Rico.
El estudio realizado entre el 20 de febrero y el 26 de mayo, reportó que el 43% de los participantes reporta interrupciones de 1 a 3 veces al año, pero una proporción casi idéntica, 36%, las sufre de 1 a 3 veces al mes, y cerca de un 15% adicional las enfrenta de forma semanal o diaria.
Según los datos obtenidos, para una parte importante de la región, la falta de agua es una condición cotidiana y no un evento aislado.
El estudio se enfocó en el oeste porque los datos del Monitor de Sequía de Estados Unidos la señalan como la zona más vulnerable de todo Puerto Rico en momentos de sequía.
Todos los que notificaron interrupciones diarias y el 94% de quienes las sufren semanalmente expresan mucha preocupación por su acceso futuro al agua.
Las causas más citadas sobre la raíz del problema fueron la falta de mantenimiento de la infraestructura, las averías del sistema y el aumento en la demanda por turismo y nuevos desarrollos.
La comunidad entiende la crisis como un problema de infraestructura, planificación y capacidad institucional.
El costo de esa falla recae en los hogares ya que de los 138 participantes, 104 compran agua embotellada, 73 han adquirido tanques o cisternas y 28 han instalado sistemas de captación de agua de lluvia.
Estos son gastos privados para compensar un servicio público que no llega de forma confiable, y no todas las familias pueden asumirlo por igual.
Además, 117 personas, cerca del 85% de la muestra, consideran que las interrupciones limitan el desarrollo económico de su comunidad.
Por otro lado, el 88% de los participantes cree que su comunidad no está preparada para sequías u otros eventos extremos, y las personas no cuentan con lugares donde participar o dialogar sobre el tema.
Sin embargo, un 83% de las personas encuestadas muestran apertura a involucrarse en soluciones para su comunidad.
«Podemos hablar de reabrir o perforar pozos, pero sin conocer la capacidad real de los acuíferos seguiremos en el mismo círculo vicioso. Este proyecto busca generar la información hidrológica de base para una gestión integrada del agua en Puerto Rico», enfatizó Burgos.
Del análisis de los resultados surgen dos acciones específicas: la primera iniciativa es el Proyecto de Ley para la Seguridad Hídrica de Puerto Rico que declara las Áreas Estratégicas de Recarga Hídrica como infraestructura crítica de Puerto Rico y ordena al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) identificarlas y delimitarlas utilizando información científica.
Además, establece un programa permanente de monitoreo de estas áreas, que constituyen la base de recarga de los embalses, ríos y acuíferos del país, y crea un canon por impacto hidrológico destinado a financiar su protección y restauración.
La segunda acción que se desprende de la investigación es la convocatoria ‘Antología de Ideas: Soluciones ante la Crisis Hídrica’, dirigida a la comunidad, personas expertas, técnicas, académicas y estudiantes para proponer soluciones.




