El cantante mexicano regresó a Puerto Rico tras una década de ausencia con un espectáculo vibrante y lleno de emoción
SAN JUAN, Puerto Rico – Al ritmo contagioso de “La Bamba” y luciendo la tradicional pava puertorriqueña junto a miembros de su orquesta, Emmanuel ofreció un concierto lleno de emoción y entrega total en el Coca-Cola Music Hall.
El recorrido musical abarcó 24 temas y una puesta en escena que desbordó energía y sentimiento. El cantautor mexicano expresó su entusiasmo por regresar a la isla tras más de diez años de ausencia.
“Tenía muchas ganas de volver, de recordar el cariño y sentir el corazón de ustedes. Son tantas cosas bonitas las que viví aquí”, confesó.
El público respondió con entusiasmo desde el primer acorde. Clásicos como “Pobre diablo”, “Quiero dormir cansado”, “Tengo mucho que aprender de ti”, “Bella señora” y “Hay que arrimar el alma” fueron coreados intensamente. Fue con “Detenedla ya” que el público comenzó a ponerse de pie.
Una gran producción visual, luces vibrantes y tres pantallas acompañaron las distintas etapas del repertorio. Emmanuel recorrió todo el escenario con sus característicos movimientos y bailes, derrochando un gran carisma.









Su orquesta combinó ritmos modernos con elementos de rock —guitarra eléctrica y batería—, además de instrumentos de viento, percusión y un grupo de cuatro coristas.
En un momento de reflexión, antes de interpretar “Sentirme vivo”, compartió con el público un mensaje espiritual:
“La única forma de ser feliz es cuando le pides a Jesús paz en tu alma y tu corazón. Yo le pido todos los días tener voz para seguir cantando”.
Estas palabras resonaron con fuerza y fueron aplaudidas por el público.
“Chica de humo” y “Toda la vida” formaron parte del último bloque de temas. Como declaró al comienzo del espectáculo, “el aplauso del público es el alimento del cantante”, Emmanuel dejó claro que su vínculo con Puerto Rico sigue vivo.
El concierto cerró con “La última luna”, mientras se proyectaba una gran luna llena en la pantalla y, al caminar el cantante, su silueta se reflejaba sobre ella.




