Convertir la agencia en un apéndice de OGP sería un retroceso histórico en innovación y un triunfo de la politiquería sobre la ciudadanía
Por Marcel Rivera-Ayuso
M.S.Cp.E. Software Engineering
M.A. Gobierno y Políticas Públicas
El más reciente escándalo de la administración González Colón le ha puesto el ojo al Puerto Rico Innovation and Technology Service (PRITS), la agencia responsable del desarrollo y reglamentación de toda la tecnología en el Gobierno de Puerto Rico.
Esto significa que esa agencia y su director, entre otras cosas, determinan a quién se le otorgan los contratos multimillonarios sobre el desarrollo tecnológico. PRITS es una de las agencias que maneja un nivel de complejidad técnica altísimo, comparable con la Autoridad de Energía Eléctrica y la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados.
Esto usualmente hace que los contratos de tecnología sean muy costosos y altamente deseados en el mundo del cabildeo gubernamental, cargando de influencias externas la decisión de la otorgación del contrato, sujetas a los bolsillos profundos de los que pueden pagar más y potencialmente dejando a un lado el bien común. Tanto es el nivel de canibalismo contratológico, que una combinación de compañías estadounidenses y locales luchan por estos contratos en todas las agencias del gobierno.
Lucha que ahora se transfirió a la silla de la jefatura en PRITS. No debe haber duda de que la razón por la que PRITS ha tenido cinco directores en los nueve meses que van de gobierno es esta lucha interna del PNP. Las figuras principales de ese partido forcejean y flexionan su mollero político para lograr la mejor posición para su bando y disfrutar de los beneficios del poder contratológico. Dentro de todas las alegaciones de influencias indebidas y posible corrupción, la gobernadora sugirió que el mejor curso de acción es que PRITS desaparezca y vuelva a ser un apéndice de la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP). Así no habría que pasar el trabajo de confirmar a alguien y balancear los intereses encontrados durante ese proceso.
Esa acción sería un grave error de administración pública en contra del desarrollo tecnológico en el Gobierno de Puerto Rico. Desde por lo menos 1995, con la adopción de la Ley 110, se ha intentado ordenar y centralizar la administración de la tecnología para el beneficio del pueblo. Inicialmente, se le delegó a la OGP esta gestión y se intentó coordinar el desarrollo de la tecnología a través de esa oficina. La inclusión de un personal especializado para la integración y manejo de la tecnología en cada agencia serviría para manejar la cosa tecnológica de manera local y de enlace con OGP, trabajando de manera coordinada. No es hasta el 2009 que aparece la figura del Principal Ejecutivo de Información (CIO) del gobierno, lo cual marca el primer intento de darle a la administración tecnológica su propia identidad y personalidad jurídica (otorgarle derechos y obligaciones ante la ley).
Como pueden apreciar, el camino hacia el desarrollo de PRITS fue uno que se dio poco a poco, con muchos reveses por el camino. Inclusive, durante un periodo de la administración García Padilla, el puesto de CIO desapareció para luego ser restablecido por la administración Rosselló Nevares en 2017, al mismo tiempo que nació la primera versión de PRITS bajo la Oficina del Gobernador.
Las múltiples decisiones de política pública que culminaron en la creación de PRITS se tomaron para atender las deficiencias que aún persistían a pesar de la adopción de la tecnología en el gobierno, particularmente la visión, la cohesión y la interconexión gubernamental. Este proceso culminó en una agencia que, más allá de asegurarse de que las computadoras funcionen bien, reconceptualiza la tecnología con un enfoque ciudadano; establece la visión de lo que debe ser el gobierno digital; define los reglamentos para la adquisición y uso de la tecnología de manera coherente; y se encarga de lograr la interconexión gubernamental.
Ahora, intente pensar en algún punto antes del 2019 en el que usted pueda decir: “La tecnología de la agencia X funcionó bien”. A lo mejor pensó en SURI de Hacienda. Ahora, después del 2019, yo le puedo decir que tenemos: el CESCO Digital, el Marbete Digital, el sistema IDEAL, el VacuID, el establecimiento de alianzas entre municipios, agencias locales y federales para fortalecer la ciberseguridad; el establecimiento de colaboraciones entre municipios y agencias para facilitar la integración tecnológica; y la creación de lazos entre la comunidad local de tecnología y el gobierno.
La creación de PRITS ha rendido mejores frutos que cuando estaba escondida en OGP, al servicio de pocos e impactando a nadie. Desde su creación, la ciudadanía ha podido sentir el efecto positivo de sus desarrollos y proyectos, que han tenido logros concretos. Un regreso a OGP pondría estos desarrollos altamente complejos bajo una agencia que no es compatible con la lógica científica que requiere la tecnología.
Destruir a PRITS pararía en seco el progreso acelerado que ha logrado esta agencia desde 2019 y echaría para atrás la tecnología en el Gobierno de Puerto Rico al menos diez años. No permitamos que la piratería contratológica y la política chiquita, individualista y mezquina nos robe a nosotros, el pueblo, las mejores herramientas tecnológicas para acercarnos a nuestro gobierno, siendo nosotros la ciudadanía los protagonistas en la nueva sociedad del conocimiento.





