Vintage 2015 y Plénitude 2 2006 llegaron a Puerto Rico en una noche de burbujas, maridajes y elegancia sensorial
GUAYNABO, Puerto Rico – En un ambiente íntimo y sofisticado, La enoteca se convirtió en el escenario perfecto para presentar las más recientes joyas de Dom Pérignon: las añadas Vintage 2015 y Plénitude 2 2006. Esta experiencia exclusiva, dirigida a amantes del buen vivir, selló con burbujas una noche donde el tiempo fue el protagonista.
La celebración reunió a coleccionistas, clientes distinguidos y representantes de la industria vinícola local, todos invitados a descubrir dos caras de la excelencia champañera. Por un lado, Vintage 2015, una añada nacida de desafíos climáticos, que sorprende con su energía vibrante, frescura cítrica y mineralidad punzante. Por otro, Plénitude 2 2006, el resultado de 19 años de maduración en bodega, que ofrece una textura envolvente y un perfil aromático profundo, con notas florales y toques salinos.
“Esta es una oportunidad para vivir el champagne de forma más intensa y personal”, expresó Nadya Oyola, Senior Brand Manager de Ballester Hermanos, distribuidor oficial de Dom Pérignon en la Isla. “Ambas cosechas reflejan dos estilos complementarios: la juventud atrevida y la madurez serena”.
La cata fue guiada por la sommelier Marangely Otero, quien destacó la evolución sensorial de cada botella y propuso maridajes que potenciaron la experiencia. Desde bocados delicados hasta armonías inesperadas, cada sorbo fue un viaje entre efervescencia y sutileza.
El evento también contó con la presencia de Melissa Barral, primera representante de Moët Hennessy en Puerto Rico, reafirmando el compromiso de la maison con el mercado local y su enfoque en experiencias de lujo accesibles pero memorables.
Ambas etiquetas ya están disponibles en La enoteca, en el Centro Comercial Altamira en San Juan. Una parada obligada para quienes buscan celebrar el tiempo… copa en mano.





