El dirigente de la selección estadounidense dijo que su equipo nunca pudo presionar ofensivamente al rival, elogió el pitcheo venezolano y aseguró que aceptaría volver a dirigir en un próximo Clásico Mundial

MIAMI, Florida – El dirigente de Estados Unidos, Mark DeRosa, atribuyó la derrota 3-2 ante Venezuela en la final del Clásico Mundial de Béisbol a la falta de producción ofensiva de su novena y reconoció el mérito del cuerpo monticular rival.
En la rueda de prensa posterior al partido disputado en el LoanDepot Park de Miami, DeRosa afirmó que su equipo no logró imponer presión en ningún momento del encuentro y señaló que esa fue la principal diferencia en la final.
“No creo que hubiera un error esta noche. Simplemente no les pusimos presión ofensivamente”, expresó el dirigente, al resumir el desempeño de la selección estadounidense.
DeRosa sostuvo que la ofensiva de Estados Unidos nunca logró encenderse a lo largo del torneo, pese al talento reunido en el plantel. Dijo que le sorprendía la falta de producción por los nombres que integraban la alineación, aunque también lo atribuyó al momento físico de los peloteros, todavía en plena preparación de primavera.
Según explicó, el equipo mostró fuerza ofensiva en los partidos de exhibición disputados en Arizona, pero esa versión no se repitió en la competición oficial. Incluso en la final, recordó, su selección llegó a la séptima entrada con apenas dos imparables frente al pitcheo venezolano.
El dirigente también elogió al abridor venezolano Eduardo Rodríguez y al relevo de ese país, al destacar la variedad de lanzamientos, el control y la capacidad de mantener fuera de balance a los bateadores estadounidenses. Además, resaltó el esfuerzo de Venezuela al regresar a la final con poco descanso tras utilizar ampliamente su bullpen en la semifinal contra Italia.
Pese al revés, DeRosa aseguró que volvería a aceptar el cargo de dirigente en una futura edición del torneo. “Sería ciento por ciento sí”, afirmó, al explicar que el compromiso emocional de los jugadores con representar a su país convirtió el Clásico en una experiencia especial.
El dirigente describió un camerino golpeado por la derrota y dijo que el dolor de los jugadores demuestra la importancia que ha adquirido el torneo entre las figuras de Grandes Ligas.
También expresó respeto por la selección venezolana, por su dirigente Omar López y por el ambiente vivido en el estadio, donde, según reconoció, el respaldo del público hizo sentir a Venezuela como local.
DeRosa añadió que el crecimiento del Clásico Mundial ha sido notable y consideró que el torneo se ha convertido en una plataforma clave para el desarrollo internacional del béisbol. A su juicio, esa pasión también podría empujar a más jugadores de Grandes Ligas a querer representar a Estados Unidos en futuras competiciones, incluidos unos posibles Juegos Olímpicos con presencia de peloteros de las mayores.





