La meteoróloga boricua compartió su experiencia tras participar en la misión NS-34 de Blue Origin y anunció que llevará su mensaje por los 78 municipios de Puerto Rico
BAYAMÓN, Puerto Rico – Con emoción, humildad y una profunda sensación de propósito, la meteoróloga puertorriqueña Deborah Martorell compartió este lunes su experiencia tras convertirse en la primera meteoróloga en viajar al espacio, durante un evento de recibimiento celebrado en el Parque de las Ciencias Luis A. Ferré en Bayamón.
“La verdadera misión comienza ahora”, declaró Martorell frente a decenas de personas, medios de comunicación y colaboradores que la esperaban tras su regreso de la misión NS-34 de Blue Origin, llevada a cabo el domingo, 3 de agosto.
Agradecida por el respaldo recibido, destacó que el apoyo y las oraciones del pueblo puertorriqueño se hicieron sentir en la cápsula durante los momentos más intensos del despegue.
Durante su intervención, anunció que comenzará la entrega de los múltiples objetos que llevó al espacio, incluyendo dibujos de niños, rosarios, parchos y banderas de los 78 municipios de la isla. Explicó que su intención es visitar cada uno de los pueblos para compartir con jóvenes y niños lo que vivió, como parte de su misión educativa.
“Vamos a poder hacer cosas grandes y vamos a poder motivar a muchos niños, niñas y jóvenes… lo que quieran hacer en la vida, lo pueden lograr”, afirmó.
Sobre su experiencia física durante el vuelo, relató con detalle cómo vivió cada etapa del ascenso y la ingravidez. Dijo que ver la Tierra desde el espacio fue una experiencia transformadora: “Fue como si las imágenes de satélite que todos los días tengo que mirar cobraran vida”. Describió la sensación de flotar como “sentirse como una pluma”, y recordó cómo el cuerpo pasó de experimentar una presión intensa a la absoluta liviandad del espacio.
También narró cómo se sintió al enfrentar los 6G de fuerza durante la reentrada, y cómo la experiencia, aunque breve, marcó un antes y un después en su vida.
Martorell mencionó que aún no ha podido procesar del todo lo que vivió. Aunque le han hablado del llamado overview effect —ese cambio profundo en la perspectiva del ser humano al ver el planeta desde fuera—, admitió que necesita más tiempo para asimilarlo.
“Lo he estado pensando, pero no he tenido suficiente tiempo. Siento que necesito más. Llegamos y se siente como si fuera un sueño… como si no fuera real”, confesó.
En cuanto a sus próximos pasos, confirmó que regresará a su trabajo en TeleOnce, especialmente en esta temporada de huracanes, y agradeció profundamente a sus colegas por el apoyo recibido. Sin embargo, no descarta continuar participando en proyectos relacionados con las ciencias espaciales.
Además, destacó la hermandad internacional que formó con los otros miembros de la tripulación, quienes provenían de Turquía, India, China, España y el Reino Unido. Relató que, al aterrizar, la tripulación se tomó de las manos y, en un momento espontáneo, gritaron “One Earth”, en reconocimiento a la unidad que sintieron más allá de las diferencias culturales y religiosas.
Finalmente, Martorell agradeció al pueblo de Puerto Rico por haberla acompañado, aunque fuera desde la distancia. “De alguna manera, se sintió ese cariño y ese apoyo. Tuvo propósito, tuvo un significado, valió la pena hacerlo porque sé que estamos tocando corazones, especialmente en un momento donde la ciencia está siendo atacada”, dijo.
Su mensaje fue claro: demostrar a los jóvenes puertorriqueños que todo sueño es alcanzable. Y con su regreso a casa, comienza una nueva etapa en la que llevará ese mensaje —y el espacio— a cada rincón de la isla.




