Anant Ambani, hijo de un magnate indio, quiere llevarse los hipopótamos de Escobar para evitar su muerte
Bogotá, Colombia
La historia parece sacada de una serie de Netflix, animales exóticos, un narcotraficante legendario y ahora, un heredero multimillonario que quiere cambiar el final.
Los famosos hipopótamos de Pablo Escobar —sí, esos mismos que alguna vez fueron símbolo de poder y extravagancia— vuelven a acaparar titulares, pero esta vez por una posible “mudanza internacional” digna de película.
Todo comenzó en la década de los 80, cuando Escobar decidió importar cuatro hipopótamos africanos para su Hacienda Nápoles, en Colombia. Lo que parecía un capricho de lujo terminó convirtiéndose en un problema ambiental de gran escala. Tras su muerte en 1993, los animales quedaron a su suerte, se reprodujeron sin control y hoy suman cerca de 200 ejemplares que habitan libremente en las riberas del río Magdalena.
El asunto no es menor, estos gigantes —que pueden pesar varias toneladas— no solo alteran el ecosistema, sino que también representan un riesgo real para comunidades cercanas. Las autoridades colombianas, enfrentadas a una población que podría duplicarse en pocos años, optaron por una medida drástica, sacrificar a 80 de ellos como parte de un plan de control.
Ahí es donde entra en escena Anant Ambani, heredero del imperio de Mukesh Ambani. Con una mezcla de filantropía, poder económico y una pizca de protagonismo global, el joven empresario lanzó una propuesta que ha dado la vuelta al mundo, llevarse a los hipopótamos a la India.
Su plan no es improvisado. Ambani ofreció trasladar a los animales a Vantara, un gigantesco centro de conservación que ya alberga miles de especies, desde elefantes hasta grandes felinos. La propuesta incluye captura, transporte especializado y la creación de un entorno diseñado específicamente para su bienestar.
“Estos animales no eligieron su destino”, argumentó Ambani, apelando tanto a la ciencia como a la ética.
Pero como toda buena historia con tintes de poder, también hay controversia. Expertos han cuestionado la capacidad de Vantara para manejar tal volumen de fauna y han levantado dudas sobre el bienestar animal, el hacinamiento y hasta los cambios climáticos extremos que implicaría trasladar a estos hipopótamos desde Sudamérica hasta Asia.
Mientras tanto, Colombia sigue en un dilema, entre proteger su biodiversidad o evitar una medida que muchos consideran cruel. Y en medio de todo, los hipopótamos —herederos involuntarios del legado de Escobar— se han convertido en protagonistas de un debate global que mezcla historia, ecología, dinero… y un toque de surrealismo.
Porque si algo queda claro es esto, ni siquiera décadas después de su muerte, Pablo Escobar sigue generando historias que parecen imposibles.





