La Coalición Pro Casa Común Guaynabo Campo exigió atención urgente al daño ambiental y de salud provocados por las explosiones en la Cantera San Antonio
San Juan, Puerto Rico – La Coalición Pro Casa Común Guaynabo Campo (CPCCGC), en representación de los residentes de los barrios Guaraguao y Mamey en Guaynabo, denunció públicamente la intención de reactivar detonaciones con explosivos cerca de sus residencias por parte de las empresas Ortiz Brunet, responsables de la Cantera San Antonio y el Arenero Estrella.
Según expresó Samuel López, presidente de la Coalición, la comunidad ha sufrido por décadas los efectos negativos de estas operaciones industriales. Desde los años 90, denuncian un patrón constante de deterioro ambiental, afectaciones a la salud pública y daños estructurales en sus hogares, que se ha visto agravado por la exposición prolongada a polvo y otros contaminantes.
La más reciente preocupación surge ante el anuncio de que se reactivarán las detonaciones de dinamita a escasa distancia de las viviendas, lo que, según López, representa “un grave riesgo para cientos de familias” que viven en las inmediaciones. El líder comunitario subrayó que la situación ha llevado a un deterioro en la salud mental y emocional de los residentes, quienes viven “en constante tensión y miedo”.
Marisol Ramos, residente de la zona, reiteró la urgencia del reclamo al señalar que “nuestras casas no aguantan ni una detonación más”. Añadió que los cuerpos de agua, la flora y la fauna locales han sido severamente impactados por la actividad extractiva, lo que representa un daño ambiental “incalculable”.
La Coalición ha enviado comunicaciones formales al alcalde de Guaynabo, Edward O’Neill, así como a los legisladores Juan Oscar Morales, Nitza Morán y Jorge Navarro. En ellas, solicitan una reunión urgente para exponer sus preocupaciones y buscar soluciones reales de forma colaborativa. Sin embargo, al momento, no han recibido respuesta.
David Rodríguez, otro de los líderes comunitarios, hizo un llamado directo a las autoridades y al país.
“Reclamamos a las autoridades pertinentes, a los medios de comunicación y al pueblo puertorriqueño que escuchen este clamor. La vida y la salud de nuestras comunidades están en juego, dijo.
Los residentes insisten en que no cesarán su lucha por el derecho a vivir en paz y en un ambiente saludable, libre de detonaciones y contaminación industrial.





