El Proyecto del Senado 0717 redefine representación en la CEE y flexibiliza el voto adelantado, mientras crece el malestar entre partidos excluidos
El nuevo año trae consigo una nueva sesión legislativa que comienza el jueves 8 de enero de 2026. Dentro del panorama legislativo inmediato se encuentran las confirmaciones de tres funcionarios de alto interés público: el secretario de Agricultura, el secretario del DACO y el director de PRITS (un puesto que, como recordarán, provocó varios encontronazos políticos entre el Senado y La Fortaleza durante la pasada sesión legislativa).
Los tres nombramientos ocurren en un contexto en el cual sus anteriores ocupantes salieron de manera abrupta de sus posiciones, con un mayor o menor grado de notoriedad pública, dada la tensión entre las ramas Legislativa y Ejecutiva. Esto, sin duda, ocupará el espacio noticioso por varios días.
Igualmente, uno de los proyectos más taquilleros mediáticamente es el Proyecto del Senado 0717 (PS0717), para enmendar el Código Electoral de 2020, de la autoría del presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, y la delegación del PNP. Luego del cierre de la pasada sesión en noviembre, se convocaron vistas públicas para este proyecto, en las cuales participó el resto de los partidos políticos del país.
El bloque unido del Movimiento Victoria Ciudadana, el Partido Independentista Puertorriqueño, Proyecto Dignidad y el Partido Popular Democrático levantó serias observaciones y reclamos en diferentes áreas del proceso electoral, tales como: cuán representados están los diferentes partidos en la Comisión Estatal de Elecciones (CEE); la transparencia de los procesos en la CEE; las deficiencias administrativas y gerenciales de los pasados eventos electorales; y los procesos del voto ausente y el adelantado.
No obstante, los deponentes del PNP durante las vistas concordaron, en términos generales, con el proyecto en su totalidad, y los miembros de la delegación senatorial del PNP lo defendieron con firmeza frente a los reclamos de los otros partidos. Profundizando en el análisis de la medida, puede observarse que el actor principal en este proceso legislativo es el PNP como partido de gobierno. Su control absoluto de la Legislatura —dado que la mayoría de los legisladores pertenecen a ese partido— le da el poder para aprobar su plan de gobierno sin oposición real. Por tanto, cuenta con el favor de los recursos institucionales (reglas) del Senado.
Por otro lado, la fortaleza del resto de los partidos está en la coherencia de su mensaje, respaldado por el conocimiento técnico y operativo de sus deponentes sobre la CEE. Esto les ha permitido desarrollar argumentos sólidos, basados en datos, en contra del PS0717.
Hay bastante material en las vistas públicas para continuar con el análisis, pero aquí se enfocan dos áreas principales que concentran la mayoría de las observaciones presentadas: el balance de la presencia de los partidos políticos en la CEE y el voto ausente y adelantado.
El balance de los partidos políticos
Las definiciones de los partidos políticos cambiaron con el Código Electoral de 2020. Ahora pueden existir partidos estatales (con presencia en todo Puerto Rico), partidos legislativos y partidos municipales. Además, se incluyen definiciones como:
- Partido Estatal de Mayoría: el partido que quedó inscrito y recibió la mayor cantidad de votos íntegros bajo su insignia en la papeleta del gobernador.
- Partido Estatal Principal: el partido que quedó inscrito y recibió más de 25 % de los votos íntegros bajo su insignia en la misma papeleta.
En síntesis, los partidos estatales de mayoría tienen poder para tomar un rol protagónico dentro de la CEE, presentar candidatos a la presidencia del organismo y designar funcionarios a puestos administrativos clave. Actualmente, el código limita la cantidad de comisionados electorales a solo tres, representando a los primeros tres partidos que quedaron inscritos luego de la elección. Un cuarto partido, como Proyecto Dignidad, queda excluido, y los nuevos partidos solo pueden participar en la CEE a partir del ciclo electoral del año previo a las elecciones.
Las quejas del resto de los partidos están fundamentadas en este desbalance de poder operativo. Proyecto Dignidad y Victoria Ciudadana, por ejemplo, estarán excluidos de las decisiones claves en la CEE durante tres años. Esta nueva configuración contrasta con el sistema electoral anterior, que favorecía la desconfianza institucional como base para garantizar representación multipartidista, lo que fue modelo para la región por décadas.
Además, el énfasis en el voto íntegro como base de participación en la CEE ignora la creciente tendencia del electorado a votar mixto o por candidatura individual. Elección tras elección, este tipo de voto gana terreno, dejando la interrogante de si el voto íntegro debe seguir siendo la piedra angular para la representación en la CEE.
El voto ausente y el adelantado
El PS0717 incluye enmiendas sustanciales al proceso de voto adelantado. En particular, amplía el derecho a solicitarlo a personas de 55 años o más, lo que representa un universo de hasta 380,683 electores, según el informe estadístico de las elecciones de 2020. Aunque no todos votan, y la cifra real es variable, es un bloque amplio de potenciales votantes por adelantado, ya sea por correo o de forma presencial. Esto plantea nuevos retos para garantizar la integridad de los resultados y evitar que su divulgación prematura afecte la participación ciudadana.
Las observaciones en vistas públicas llamaron a establecer mayores controles sobre el voto ausente (para electores fuera de Puerto Rico el día de la elección) y el voto adelantado por correo. Se sugirió asegurar que las papeletas lleguen a personas hábiles para votar, a sus direcciones correctas y que retornen a la CEE antes del día de la elección.
El PS0717 propone, por ejemplo:
Sobre el voto ausente:
“Todo elector que solicite voto ausente se le ofrecerá la oportunidad de solicitar voluntariamente el método convencional del envío de papeletas impresas por correo postal no certificado […] u otra empresa autorizada […] o la transmisión electrónica de estas a través de la Internet.”
Este cambio genera preocupaciones técnicas serias. El envío de papeletas por internet abre vulnerabilidades al sistema electoral que, desde la experiencia profesional en programación de software, no se recomendaría implementar sin medidas de seguridad extraordinarias. Implicaría desarrollar un sistema de votación en línea o confiar en impresiones domésticas, lo que plantea desafíos logísticos y presupuestarios que la CEE actual podría no estar en condiciones de enfrentar.
Sobre el voto adelantado:
“Al momento de presentar su solicitud […] no se le podrá cuestionar, interrogar ni requerir documentos […] salvo evidencia documental que demuestre falsedad.”
Estas disposiciones entran en contradicción con otras partes del mismo código que exigen, por ejemplo, los últimos cuatro dígitos del seguro social. Esto compromete la coherencia e integridad del proceso.
Puerto Rico necesita un consenso más amplio en el desarrollo de este proyecto de ley. Desde los cambios en 2020, no hemos tenido un evento electoral sin fallas operacionales. El país merece un sistema electoral robusto, confiable y representativo, que garantice la participación plural y devuelva la confianza pública en los resultados.




