El pueblo rindió homenaje al histórico cantante de El Gran Combo de Puerto Rico con música, fe y celebración de su legado
CAYEY, Puerto Rico – El pueblo de Cayey fue el escenario este martes de un emotivo homenaje a Luis Antonio “Papo” Rosario, excantante de El Gran Combo de Puerto Rico, en una jornada dividida entre el recogimiento espiritual y la celebración musical, como reflejo de una vida dedicada al arte, a la alegría y al entretenimiento sano.
Las exequias comenzaron al mediodía con una misa celebrada en la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, ubicada en la plaza pública del municipio. Durante la ceremonia, el periodista Jorge Rivera Nieves tomó la palabra en representación de la familia inmediata y extendida, ofreciendo un mensaje centrado en el agradecimiento y la memoria.
“Queremos expresar, testimoniar el más profundo agradecimiento por la muestra de cariño, solidaridad desde que el país se enteró del fallecimiento de nuestro querido Papo Rosario”, expresó Rivera Nieves. Añadió que la respuesta del país fue coherente con la trayectoria del artista: “Pensamos que Papo no merecía menos y el país ha sabido corresponder”.





















En su mensaje, repasó los orígenes musicales de Rosario, marcados por la influencia de su padre, don Tomás Rosario, y evocó su desarrollo artístico hasta llegar a El Gran Combo, agrupación en la que permaneció durante 38 años. Al referirse a los valores que guiaron su vida, subrayó: “Hay un elemento aquí importante que es la disciplina, ¿verdad?, aparte de la honestidad, que son valores a nuestro juicio sumamente importantes que debemos proteger, cultivar y promover”.
Rivera Nieves también destacó la actitud de Rosario frente a las dificultades de salud que enfrentó en sus últimos años. “Papo supo vivir su vida riendo aun ante la adversidad”, afirmó, antes de cerrar con una reflexión que marcó el tono espiritual de la despedida: “Aunque las cenizas de Papo están aquí, él está vivo en nuestros corazones”.
Concluida la misa, el homenaje continuó en la Casa Histórica de la Música, en Cayey, donde se llevó a cabo un rumbón salsero, cumpliendo el deseo expreso del propio artista de ser despedido con música y participación colectiva.
Durante esa actividad, su hijo Aniel Rosario asumió un rol activo en la conducción del encuentro, convocando al público a ponerse de pie, acercarse a la tarima y vivir la despedida desde la rumba, tal como su padre lo hizo desde sus comienzos en las esquinas y rumbas de barrio. En ese contexto, reiteró la intención central del homenaje: “Así era Papo Rosario y él quería rumba”.
El moderador oficial de La Casita, Carmelo Ocasio Rivero, ofreció contexto sobre el significado del lugar. Recordó que la Casa Histórica de la Música abrió sus puertas el 13 de agosto de 2017 y que Rosario mantuvo un vínculo estrecho con ese espacio en sus últimos años. Señaló además que fue deseo del propio cantante que su despedida se realizara allí, voluntad que fue respetada por la familia y la comunidad.
El locutor radial Néstor Galán, conocido como “El Búho Loco”, se dirigió a los presentes para reconocer el impacto humano y artístico de Rosario. Expresó que, pese a la tristeza por su partida, el momento era para celebrar su vida, recordando que Cayey lo adoptó como uno de los suyos y que su carrera llevó el nombre de Puerto Rico y de la salsa a escenarios internacionales.
En el plano musical, el maestro Isidro Infante lideró la descarga salsera. Antes de comenzar, explicó que no contaban con todos los metales, pero dejó claro el espíritu de la jornada: “El feeling y la pasión están intensas hoy en Cayey para ustedes, para Papo Rosario”.
La orquesta interpretó varios de los temas más recordados del cantante, incluyendo “El carbonerito”, esta vez en la voz de Aniel Rosario, mientras el público acompañaba con coros y aplausos en un ambiente de celebración continua.
Papo Rosario falleció a los 78 años el pasado 12 de diciembre, luego de enfrentar serios problemas de salud. En 2017 fue sometido a una compleja cirugía de espalda que lo llevó a retirarse de El Gran Combo entre 2017 y 2019. Posteriormente, luchó contra el cáncer, condición que deterioró progresivamente su estado físico.
Sus restos fueron cremados y descansarán en el cementerio municipal de Cayey. Entre la solemnidad de la misa y la energía del rumbón, Cayey y Puerto Rico despidieron a Papo Rosario como él vivió: con fe, con música y con el pueblo reunido.





