La organización desplegó frente a la Estatua de la Libertad y la sede de la ONU una pancarta para reclamar una transición hacia fuentes renovables y un sistema energético descentralizado
NUEVA YORK
Casa Pueblo llevó este viernes su reclamo por la independencia energética de Puerto Rico a las aguas de Nueva York, donde realizó una manifestación en velero como parte de las actividades de Climate Week NYC.
La acción, denominada “En vela por la independencia energética”, recorrió el East River y pasó por los puentes de Brooklyn, Manhattan y Williamsburg, la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Estatua de la Libertad.
Desde el velero ¡Qué Chévere!, los participantes desplegaron una pancarta con el mensaje “Clean Energy Independence for Puerto Rico Now!”, además de banderas de Puerto Rico, las Antillas Mayores y Palestina e insignias relacionadas con distintas luchas ambientales y comunitarias del archipiélago.
Climate Week NYC se celebra este año del 20 al 27 de septiembre en Nueva York, con una agenda centrada en asuntos como la transición energética, resiliencia, justicia ambiental y reducción de la dependencia de los combustibles fósiles.
Un reclamo desde Nueva York
El director ejecutivo de Casa Pueblo, Arturo Massol Deyá, encabezó la manifestación acompañado por representantes de organizaciones ambientales y sociales, integrantes de la diáspora puertorriqueña y activistas.
Entre los participantes estuvieron Mari Mari Narváez, vinculada a las campañas Esencia No Va y Migrar es un derecho; Epifania St. Chals, del grupo Reconoci.do; Cynthia Arellano, de la Fundación Honnold; Caroleena Quintero Vargas, de The Solutions Project; y el activista David Galarza.
Durante el recorrido, la embarcación también se detuvo frente a una instalación de generación de Con Edison antes de continuar hacia la Estatua de la Libertad.
“Venimos a denunciar el colonialismo y a reclamar que se construya independencia energética con fuentes limpias y renovables, descentralizada y democratizada, privilegiando las energías comunitarias, usando techos y espacios disponibles que no comprometan nuestras costas, bosques ni tierras agrícolas”, expresó Massol Deyá.
Casa Pueblo vinculó su propuesta energética con un reclamo más amplio de justicia climática y autodeterminación para Puerto Rico.

El modelo solar de Adjuntas
La organización presentó como ejemplo de su propuesta el trabajo realizado durante los últimos años en Adjuntas, donde ha impulsado proyectos fotovoltaicos y microrredes comunitarias.
Casa Pueblo informó que ha desarrollado más de 400 instalaciones solares, incluidas cinco microrredes comunitarias, durante menos de una década y sin utilizar fondos federales.
“Reclamamos independencia energética ahora, no en el 2050 como estipula la ley que la clase política local no tiene ninguna intención de cumplir”, sostuvo Massol Deyá.
El portavoz planteó que la transición energética debe trascender el cumplimiento de metas ambientales y convertirse, desde la perspectiva de Casa Pueblo, en un instrumento para aumentar la capacidad de Puerto Rico de decidir sobre su infraestructura y sus recursos.

Reclaman cambios en la política energética
Como parte de la manifestación, Casa Pueblo pidió priorizar infraestructura permanente de generación solar y ampliar las alternativas comunitarias de producción y almacenamiento de electricidad.
La organización también reclamó la cancelación o no renovación de contratos relacionados con generación temporera y gas natural que cifró en $6,000 millones, así como eliminar subsidios a combustibles fósiles.
Entre sus otras demandas figuran descartar nuevos gasoductos y plantas de gas, abandonar la propuesta de un cable submarino de interconexión eléctrica con República Dominicana y cerrar la planta de carbón de AES.
Casa Pueblo reclamó además mecanismos vinculantes de participación comunitaria en las decisiones sobre el futuro energético del país.
David Galarza, activista puertorriqueño radicado en Nueva York y coorganizador de la actividad, destacó el papel que, a su juicio, puede desempeñar la diáspora en esas discusiones.
“Es nuestra responsabilidad como puertorriqueños en la diáspora, junto a aliados comprometidos, imaginar, luchar y construir una insurrección energética que libere a nuestro pueblo y ayude a crear el Puerto Rico que todos merecemos: uno arraigado a la soberanía energética, la justicia y la autodeterminación”, expresó.
La actividad retomó una relación de años entre Casa Pueblo y organizaciones de la diáspora en Nueva York. Durante la controversia por el Gasoducto del Norte entre 2010 y 2012, grupos puertorriqueños en la ciudad participaron en protestas contra el proyecto.
Massol Deyá también había llevado previamente el reclamo de independencia energética de Puerto Rico ante el Comité Especial de Descolonización de la ONU.
La organización sostiene que las microrredes desarrolladas en Adjuntas y su Laboratorio Comunitario para la Transición Energética pueden servir como modelos para acelerar la instalación de sistemas renovables descentralizados en Puerto Rico y otras comunidades del Caribe.




