La organización propone las redes de microrredes solares como alternativa rápida, ética y costo-efectiva para transformar el sistema eléctrico de Puerto Rico
SAN JUAN (EFE) – La organización comunitaria Casa Pueblo aseguró este jueves que el desarrollo de ecosistemas de redes de microrredes solares comunitarias es la opción más viable, rápida, costo-efectiva, ética y sostenible para alcanzar la independencia energética.
Así lo destacó en un comunicado de prensa el director ejecutivo de Casa Pueblo, Arturo Massol, al presentar un nuevo concepto que propone evolucionar de las instalaciones solares independientes, que superan las 200.000 en la isla, a comunidades energéticas de casas con y sin paneles solares.
Una microrred solar es un conjunto de espacios -con y sin paneles fotovoltaicos- interconectados con su propio almacenamiento de energía en baterías y distribución eléctrica.
Casa Pueblo ha desarrollado junto a colaboradores cinco microrredes en Adjuntas y esta semana demostró que las redes de microrredes proporcionan un sistema eléctrico más robusto, flexible y expansivo, para que más personas tengan acceso a la energía renovable.
Igualmente, el organismo contará ahora con el Laboratorio Comunitario para la Transición Energética de Casa Pueblo.
Este es un centro de investigación no tradicional que articula formación técnica, investigación aplicada, innovación, intercambio de saberes y soberanía del conocimiento.
Y para demostrar su función, el ingeniero electricista Maximiliano Ferrari Maglia utilizó el orquestador, una tecnología innovadora que rompe con el modelo actual de transmisión unidireccional y permite dinámicas multidireccionales de intercambio de energía entre comunidades.
De este modo, la microrred de Casa Pueblo y la microrred de la Plaza de la Independencia Energética intercambiaron energía, como prueba de que se pueden apoyar mutuamente en momentos de emergencia o apagones masivos para garantizar que las necesidades energéticas del complejo comunitario queden satisfechas.
«Queremos determinar cómo podemos hacer el mejor uso de la energía disponible para poder apoyar a otras personas. Por ejemplo, en caso de un apagón, si tuviéramos un excedente podríamos expandir y llevarle energía a residencias de la periferia», explicó Massol.
Los beneficios de las microrredes son múltiples, entre ellos: acercan la generación al punto de consumo, lo que reduce la vulnerabilidad de las líneas de transmisión y por consiguiente hay menos apagones.
Además, reduce el costo de la factura eléctrica ya que el costo por combustible es cero, y elimina la indefensión ante el vaivén de los precios y la disponibilidad de los combustibles fósiles.
Y, al ser concebida desde la base comunitaria, también se convierte en una manera de alcanzar una reducción en la factura de la luz a través de la descentralización, democratización e independencia energética.
«Nosotros estamos diciendo que donde tienen que invertir para atender el problema energético es en soluciones como esta, que se pueden reproducir y responden a los verdaderos intereses de nuestra gente», apuntó Massol.





