Juez descarta cargos tras intervención de manifestantes con tiza; comunidad puertorriqueña recuerda impacto de la tragedia
ORLANDO, Florida – Tres personas fueron arrestadas el 30 de agosto de 2025 en el sitio conmemorativo de la discoteca Pulse en Orlando, Florida, por colorear con tiza un cruce peatonal frente al lugar donde ocurrió la masacre del 12 de junio de 2016.
El cruce, que originalmente mostraba los colores del arcoíris como homenaje a las víctimas del tiroteo, había sido pintado de blanco por el Departamento de Transporte de Florida (FDOT), lo que desató una serie de protestas en la zona.
Los manifestantes —Zane Aparicio, Maryjane East y Donavon Short— fueron detenidos por la policía bajo cargos de “interferencia grave con un dispositivo de tráfico”, una acusación de carácter grave debido a que pintaron con tiza los colores del arcoíris en el cruce y escribieron mensajes como “Right to free speech”. No obstante, al día siguiente, un juez ordenó su liberación sin que se presentaran cargos.
La decisión del juez siguió el precedente de un caso anterior relacionado, en el que Orestes Sebastian Suarez fue arrestado por acciones similares en el mismo lugar. En esa ocasión, el tribunal determinó que el uso de tiza constituye una forma de expresión protegida y que un cruce peatonal no califica legalmente como un “dispositivo de tráfico”, dejando sin base la acusación utilizada por las autoridades.
Aunque la zona cuenta con señalización que prohíbe alterar el cruce y con una presencia constante de agentes del orden, los actos de protesta han continuado. Personas de la comunidad han ofrecido tiza, agua y alimentos a los manifestantes, quienes insisten en mantener vivo el significado simbólico del lugar. Las protestas se enmarcan en una resistencia más amplia contra las medidas adoptadas por el gobierno del gobernador Ron DeSantis, que ha promovido la eliminación de cruces peatonales con los colores del orgullo LGBTQ+ en distintas ciudades de Florida bajo el argumento de estandarizar la señalización vial.
El cruce frente a Pulse tenía un profundo valor simbólico. La discoteca fue escenario de uno de los tiroteos masivos más letales en la historia de Estados Unidos, ocurrido durante una noche temática latina. De las 49 personas asesinadas, una gran parte eran de origen puertorriqueño, incluyendo al menos 23 víctimas que formaban parte de la diáspora boricua en Orlando. La tragedia tuvo un impacto significativo tanto en Florida como en Puerto Rico, donde muchas familias organizaron el traslado de los cuerpos para sepultarlos en la isla, con el apoyo de organizaciones y ciudadanos que ayudaron a cubrir los costos.
Casos como el de Ángel Candelario Padro, una de las víctimas puertorriqueñas, siguen siendo recordados por sus comunidades de origen. El atentado dejó una marca profunda entre los latinos LGBTQ+ y la comunidad puertorriqueña en particular, subrayando la intersección de identidades vulnerables frente a la violencia y la exclusión.
La intervención de los manifestantes en el cruce y las decisiones judiciales que han seguido a sus arrestos han reavivado la discusión sobre el derecho a la expresión, la memoria colectiva y el papel del Estado en la representación pública de comunidades históricamente marginadas. Para muchos, el cruce arcoíris frente a Pulse no es solo una pintura en el pavimento, sino un símbolo de duelo, orgullo y resistencia.





