Fanáticos locales y visitantes celebran la camaradería y la pasión por el béisbol en el inicio del torneo en San Juan
SAN JUAN (EFE) – Un ambiente de fiesta, alegría y fraternización es lo que se vive, según atestiguó EFE, entre todos los presentes en el estadio Hiram Bithorn, en San Juan, donde por cuarta ocasión se celebra una ronda del Clásico Mundial de Béisbol.
Personas desde tan lejanas como España, como el puertorriqueño Javier Negrón, residente del país europeo, viajaron y llegaron hasta el principal estadio de béisbol de la isla para atestiguar el torneo, que regresó a llevarse cabo tras trece años de ausencia.
«Sentir la vibra boricua, especialmente cuando uno vive afuera, donde no hay mucha comunidad boricua, esa emoción que le pasa al boricua de que se le paran los pelos, como ahora, esa vibra del boricua, camaradería y celebrar juntos es lo que espero volver a sentir», sostuvo Negrón.
Negrón arribó al estadio sanjuanero, remozado tras una inversión de sobre 39 millones de dólares, para respaldar al Team Rubio, apodo que lleva la escuadra de Puerto Rico, en su encuentro ante Colombia en el primer día de la esta inicial fase del Grupo A del campeonato.
En dicho grupo juegan también Canadá, Cuba y Panamá. Los mejores dos equipos de cada uno de los cuatro grupos avanzan a la segunda fase del torneo.
Según contó Negrón, tras tomarse una foto frente a un mural en mosaico titulado ‘Eternos’, este regresó a su isla natal tras cuatro años de ausencia para apoyar a su equipo, al cual ve por primera vez, y disfrutar de la remodelación que le realizaron al estadio.
La reconstrucción del parque incluyó un mural en mosaico con los rostros de los cinco peloteros puertorriqueños exaltados al Salón de la Fama, Roberto Clemente, Orlando Cepeda, Roberto Alomar, Iván Rodríguez y Edgar Martínez, y el próximo exaltado Carlos Beltrán y el futuro miembro, Yadier Molina, actual dirigente de Puerto Rico en el torneo.
«Bellísimo», describió Negrón la remodelación del estadio, adonde este cree que no había visitado en unos diez años, por lo que esperaba vivir varias emociones, incluyendo la de escuchar el himno de Puerto Rico previo al encuentro.
En las afueras del estadio, puertorriqueños, entre ellos, tres que lucieron pelucas rubias -color representantivo del equipo de Puerto Rico como el Team Rubio- se juntaron con colombianos para confraternizar.
Otras dos personas que llegaron temprano para disfrutar del ambiente en el estadio fue el matrimonio de José Boria y su esposa, María Boria.
Para ellos, «la emoción de la fanaticada» de los puertorriqueños es lo que une a los caribeños y da el béisbol, «uno de los deportes nacionales, aunque para mí es el número uno», aseguró José, funcionario en el Departamento del Ejército de EEUU.
«Ver los mejores jugadores del béisbol del mundo representando a sus países. Es una experiencia única en la vida», añadió José, quien contó que uno de los pasatiempos con su esposa es recorrer los estadios de béisbol en Estados Unidos.
«Esto una vez en la vida. Que nos seleccionen como sede es un orgullo para nosotros. Dar la pasión como fanáticos y ver el equipo nacional dar el máximo y ser campeón, es la meta», agregó José.





