Tribunal ordena a la Policía entregar evidencia en caso por desobediencia civil
Por Sandra D. Rodríguez Cotto
En Blanco y Negro
SAN JUAN, Puerto Rico – Alberto de Jesús Mercado, el hombre que el mundo conoce como Tito Kayak, enfrentará un nuevo capítulo en su larga historia de denuncias contra las injusticias en el sistema. Para el próximo 26 de marzo quedó citado el inicio de un nuevo juicio por protestar contra LUMA Energy frente a La Fortaleza en octubre del año pasado.
“Hemos tenido una ardua batalla para obtener la evidencia solicitada en videos, audio y documentos que la Policía y Fiscalía se han negado a entregar para comenzar el juicio de manera justa para ambas partes”, dijo en entrevista en el programa de radio EN BLANCO Y NEGRO CON SANDRA.
Manifestó que su arresto se realizó de manera abusiva y en violación de la reforma de la Policía. A pesar de que informó que estaba recién operado de las piernas y que utilizaba un equipo ortopédico en un brazo, lo golpearon fuertemente en presencia de varios altos funcionarios de la administración de Jennifer González, sostuvo.
“No les importó nada. Me brincaron por encima de la valla, me llevaron a un edificio muy cerca de La Fortaleza y ahí me restregaron contra las paredes y contra un escritorio. Y allí había un funcionario de alto poder que vio cómo me atropellaban y no hizo nada”, afirmó.
Aprovechó para exigir transparencia y señaló que el tribunal ordenó a la Policía entregar la prueba en su contra.
“Aquí se acabó el abuso. Mis abogados de defensa tuvieron una victoria donde lograron que el juez diera ha lugar a nuestra moción y ordenó la entrega de todo lo relacionado a informes de uso de fuerza de la Policía en un término final de 10 días. Exigimos transparencia por parte de Fiscalía y que el Pueblo mismo sea testigo del proceso, y que llegue a sus propias conclusiones sobre lo ocurrido contra mi persona el pasado octubre de 2025 frente a Fortaleza”, agregó De Jesús.
La representación legal de De Jesús Mercado incluye a los abogados María Soledad Sáez y Fermín Arraiza.
El activista fue arrestado en octubre de 2025 durante una manifestación frente a La Fortaleza, en el Viejo San Juan. En esa ocasión, los manifestantes exigían la salida de LUMA Energy. En visuales captados en transmisiones en redes sociales y televisión se observó a un contingente de más de 10 oficiales intervenir contra el activista cuando intentaba instalar una caseta de acampar en el área. Fue acusado de obstrucción a la justicia.
Este juicio se suma a procesos previos relacionados con su oposición al depósito de cenizas de carbón en Peñuelas.
El estigma de la “Ley Tito Kayak”
Un hito fundamental en su trayectoria legal es la creación de la llamada “Ley Tito Kayak”, oficialmente el Artículo 200 del Código Penal de 2012. Esta ley fue aprobada bajo la administración de Luis Fortuño con el objetivo de criminalizar la obstrucción de obras de construcción.
Aunque no era su nombre oficial, fue conocida popularmente como “la ley Tito Kayak” porque parecía dirigida a frenar las tácticas de escalamiento de grúas y bloqueos de maquinaria que De Jesús popularizó. La ley tipificaba como delito grave impedir el paso o las labores en proyectos con permisos, imponiendo penas de hasta tres años de cárcel.
En 2013, la ley fue declarada inconstitucional por un tribunal y posteriormente derogada, al entenderse que violaba el derecho fundamental a la libre expresión y protesta. Sin embargo, cada vez que el activista participa en una manifestación, se activan contingentes de oficiales para intervenir.
Nacido en Jayuya en 1958 y perito electricista de profesión, Tito Kayak se convirtió en un símbolo de la desobediencia civil no violenta mediante actos de gran impacto visual, particularmente durante las protestas a favor de la salida de la Marina de Guerra de los Estados Unidos de la isla municipio de Vieques.
Fue uno de los primeros desobedientes civiles en entrar en los terrenos controlados por la Marina en Vieques, donde, con la ayuda del fenecido pescador viequense Carlos Zenón y su familia, estableció el primer campamento de desobediencia civil en el Monte David. Además, el 5 de noviembre de 2000, junto a otros activistas, colocó una bandera de Puerto Rico en el tope de la Estatua de la Libertad en la ciudad de Nueva York, en una protesta por la paz para Vieques.
Tito Kayak es uno de los cofundadores de la organización ambiental Amigos del Mar, dedicada a rescatar miles de nidos de la tortuga tinglar, especie en peligro de extinción.
En febrero de 2007 fue detenido en Panamá tras colocar una pancarta con un mensaje en contra del paso de buques con cargamento de desechos radioactivos. En 2012 realizó una travesía en kayak desde Venezuela, por todas las Antillas Menores, hasta llegar a Puerto Rico en apoyo a la excarcelación del ex preso político Oscar López y en recordación de los viajes arawaks.
En 2005 intentó sustituir la bandera en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York por la puertorriqueña. Además, su activismo trascendió fronteras cuando en 2007 llegó a territorio palestino, donde escaló una torre de vigilancia en protesta por el muro de separación.
Desde 2007 forma parte del Campamento Playas Pal Pueblo para la protección de terrenos en la playa de Isla Verde y la defensa del anidaje de tortugas marinas como el tinglar. También participó en las protestas contra la corrupción en el gobierno de Ricardo Rosselló en el verano de 2019.
A lo largo de los años ha estado activo en manifestaciones contra la destrucción ambiental, la privatización, el servicio de LUMA Energy y alegadas irregularidades en procesos electorales. En septiembre de 2024 realizó una huelga de hambre frente al Capitolio en contra de los manejos en la Comisión Estatal de Elecciones y para exigir que se extendiera el plazo de inscripción electoral. La Comisión no accedió a la petición.
A sus más de 68 años, Tito Kayak se describe como un “soldado en fila” que no busca riquezas, sino proteger los recursos naturales. A pesar de los constantes arrestos, sostiene que la fiscalización ciudadana es vital. Su figura es divisiva para algunos, pero su presencia ha marcado la historia del activismo ambiental y político en Puerto Rico.




